Desgrabación clases sobre : “La verdad y Las Formas Jurídicas” de Michel Foucault.
Materia: Filosofía Social y Política
Profesor: Ricardo Etchegaray
Integrantes del Grupo : Ivan Rubenoff , Daniel Chedufau , Santiago Dentone , Verónica Pena Tomé y Martín Rodriguez Ossés.
Primera Clase
Comienza la clase haciéndose una breve introducción, mencionando ciertos datos biográficos para situar la obra del autor en tiempo y espacio, citando algunas obras del autor más allá de “La verdad y las Formas Jurídicas” para lograr una mejor caracterización del pensamiento de Foucault.
Filósofo y también historiador, Michel Foucault fue durante los años sesenta una de las figuras más importantes e influyentes del ambiente cultural francés. Nunca quiso expresamente ser un historiador de las ideas ni de las ciencias en el sentido clásico de estos términos. La única denominación que admitía era la de “arqueólogo”, aquel que da cuenta de forma más profunda de la cultura.
Introducirse en esta forma de reflexión, en este modo de hacer filosofía, es una experiencia muy enriquecedora. Se está en presencia de un pensamiento envolvente, no se puede salir ileso del choque que representa encontrarse con las obras de Michel Foucault. Él tiene clara conciencia de eso y lo dice, lo advierte: esto no es simplemente un pensamiento, una doctrina, es un modo de colocarse en la vida, ante la historia, ante todas las realidades que nos rodean.
Una muestra de ello y en referencia a su concepción de la Genealogía, se puede observar en su texto “Nietzsche, la Genealogía y la Historia” de Microfísica del Poder: "el mundo que conocemos no es esta figura simple en suma, en la que todos los sucesos se han borrado para que acentúen poco a poco los rasgos esenciales, el sentido final, el valor primero y último; es por el contrario una miríada de sucesos entrecruzados (...) Creemos que nuestro presente se apoya sobre intenciones profundas, necesidades estables; pedimos a los historiadores que nos convenzan de ello. Pero el verdadero sentido histórico reconoce que vivimos, sin referencias ni coordenadas originarias, en miríadas de sucesos perdidos".
Nace en Poitiers, Francia, el 15 de octubre de 1926. Su padre era médico, así como muchos de sus antepasados de apellido Foucault, motivación que lo lleva a buscar ingresar en la Escuela Normal Superior en el año 1945, sin conseguirlo. Por ese motivo comienza a estudiar en el Liceo, donde conoce al filósofo Jean Hyppolite. A partir de 1946 ingresa en la Escuela Normal Superior. Obtiene su licenciatura en Filosofía en la Sorbona, teniendo entre otros a Merlau-Ponty como profesor. Durante ese período conoce a Pierre Bourdieu y Jean Paul Sartre, entre otros.
En 1949, Foucault termina la carrera de Psicología y recibe su diploma en Estudios Superiores de Filosofía, presentando una tesis sobre Hegel, con la supervisión de Hyppolite.En el año 1950 entra en el partido comunista, permaneciendo poco tiempo al producirse intromisiones del partido en su vida personal, así como en la de Althusser. Esta época es muy conflictiva para Foucault, pasando momentos de gran angustia que lo llevan a tentativas de suicidio.
Durante el año 1951 es profesor de Psicología en la Escuela Normal Superior, siendo su alumno, entre otros, Derrida. En ese mismo año ingresa al Hospital Psiquiátrico de Saint Anne donde trabajará. Además se dedica al estudio de distintas manifestaciones artísticas entre ellas el surrealismo, estudio que continuará durante 1952 y 1953.Aproximadamente en esa época participa de un Seminario de Jacques Lacan.Y personajes como Maurice Blanchot y George Bataille lo aproximan al pensamiento de Nietzsche.Mientras enseñaba en la universidad de Upsala en Suecia, Foucault escribió Locura y Civilización: Una historia de la locura en la edad de la Razón (1961).
Durante 1954 publica Enfermedad Mental y Psicología, y en el año 1961 Historia de la Locura en la Edad Clásica, siendo esta obra la que utiliza para su tesis de doctorado en la Sorbona. Este libro analiza las prácticas médicas durante los siglos XVII y XVIII. Posteriormente, publica El Nacimiento de la Clínica. En el año 1966 publica Las Palabras y las cosas y en 1969 La Arqueología del Saber. Recibe su diploma en Psicología Experimental y se dedica al estudio de Freud, Lacan, Piaget, etc. Siendo ésta tal vez su fase más productiva como teórico en el sentido académico, fase que se extiende hasta el año 1970.
En el año 1971 asume a cátedra que pertenecía a Jean Hyppolite de Historia de los Sistemas de Pensamiento y la clase inaugural se tituló El Orden del Discurso.En el 75 publica Vigilar y Castigar.
Foucault, al concluir el discurso en 1983, un año antes de su muerte, en homenaje a Emmanuel Kant titulado "¿Qué es la ilustración?", afirma que "una ontología de la actualidad (del presente) es una forma de filosofía que desde Hegel a la escuela de Frankfurt, pasando por Nietzsche y Max Weber, ha fundado una forma de reflexión en la que intento trabajar".
No consigue acabar uno de sus más ambiciosos proyectos: Historia de la Sexualidad. En el año 1976 publica el primero de los seis volúmenes proyectados: La Voluntad de Saber, que no es bien acogido por las críticas. Durante 1984. poco tiempo antes de morir, publica dos volúmenes más, después de ocho años de silencio, El Uso de los Placeres y El Cuidado de Sí. Muere el día 25 Junio de 1984, por complicaciones provocadas por el SIDA, provocando su muerte.
Discutido y estudiado en varias áreas del saber, Foucault se muestra como un intelectual interesado en el presente que le tocó vivir. Critica el proyecto de las ciencias humanas modernas, demostrando que sus demandas de objetividad son imposibles en un dominio en el cual la verdad en sí misma siempre es una construcción. Cualquier período histórico dado comparte las formaciones inconscientes que definen la manera apropiada de pensar la verdad. Su crítica se extiende a los conceptos que intentan explicar la sexualidad y los comportamientos normativos, demostrando cómo el género heterosexual es un fenómeno moderno.
Conferencia IV: La sociedad disciplinaria y la exclusión.
Verónica: Foucault empieza planteando una especie de paradoja. Sobre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, hubo un cambio en las prácticas jurídicas y penales impulsadas desde Francia. Estos cambios propuestos por los teóricos tenían tres principios fundamentales.
El primero plantea que la ley penal debe ser totalmente separada de la ley natural y de la ley moral, por lo tanto, diferencian la falta, que sería una infracción a la ley moral o a la ley religiosa, y el crimen, que sería una infracción penal que rompe con la ley civil, que es algo que está establecido explícitamente, a diferencia de la ley moral.
El segundo principio plantea que una ley para ser efectiva y realmente positiva no debe tener ningún tipo de contenido moral, religioso o alguna relación con la ley natural, porque es la única manera que esas leyes positivas sean útiles a la sociedad.
El tercer principio se deriva de los dos anteriores, da la definición del crimen y del criminal. El crimen ya no es una falta a la ley moral y religiosa, sino una ruptura con la ley de la sociedad o con el pacto social, como lo diría Rousseau, y criminal, es el que rompe con ese pacto.
Entonces, a partir de estos principios, se plantean cuatro maneras para compensar el daño y evitar en lo posible que el criminal lo vuelva a cometer.
Profesor: Hay distintos tipos de daños a la sociedad, hay unos que son reparables, y otros que no son reparables y esos castigos se orientan a los que pueden ser compensados, como el robo, y a los que no pueden ser compensados, como el asesinato.
Verónica: Un tipo de castigo consiste en avergonzar al criminal, resaltar esa falta ante la sociedad y que esa vergüenza lo aparte de los demás.
Profesor: Ser cuestionado de tal forma que el conjunto de la sociedad lo excluya, donde le nieguen todo el beneficio de participar en la sociedad. Si alguien ha demostrado que no acepta el pacto social, se le considera indigno de beneficiarse de la ley, como los demás.
Verónica: Después se habla de exilio o deportación.
Profesor: Lo mejor que podría hacer una sociedad con aquellos que no están dispuestos a convivir con los demás es expulsarlos.
Verónica: La reparación del daño social por el trabajo forzado o una actividad que de alguna manera compense el daño a la sociedad. Y por último, la pena del Talión, que es hacer que la persona que comete el crimen le repugne ese acto, por ejemplo, matar a quien mató, confiscar los bienes de quien robó.
La cuestión es que estas propuestas no se practicaron, no son lo que efectivamente sucedió.
Profesor: Estamos en el marco del siglo XVIII, en el siglo del Iluminismo. Los Iluministas se proponen reordenar el conjunto de la sociedad sobre una base racional. Lo que tienen en cuenta como criterio es la ley, y la ley pensada como lo que expresa la voluntad social, una legislación de leyes explícitamente popular. ¿Qué es lo que pasó en la práctica?
Verónica: A principios del siglo XIX, en la época de la restauración, fue cuando se empezó a ver que esta reforma no fue lo que realmente sucedió, sino que comenzó a darse una pena que no tiene una justificación teórica: la prisión. Entonces, la legislación se va acercando a lo que Foucault llama “utilidad social”. Tiene en cuenta cada vez menos el daño social provocado, dando más importancia a la potencialidad de daño del criminal, a lo que puede pasar.
Profesor: Se dan dos diferencias con el aspecto teórico. La primera diferencia es sobre la forma de castigo, se habían propuesto cuatro formas de castigo y ninguna de ellas es la que se pone en práctica, sino algo que no se había considerado fundamental como la prisión. Y la segunda diferencia es que ya no se considera criminal a aquel que rompe el pacto social sino a todo aquel que está en condiciones de producir una violación de las reglas. El criminal es en realidad virtual, no tiene que haber hecho efectivo el crimen para ser considerado peligroso. Potencialmente todo el mundo es criminal y este sistema en la práctica apunta no a los ítems antes analizados sino que apunta a prevenir el delito, busca evitar que se realice. Todo individuo es virtualmente peligroso para la sociedad y lo que se debe hacer es vigilar y controlar a cada individuo para que no llegue nunca a quebrar la ley.
Verónica: Entonces se va derivando a lo que es la “utilidad social” que tiene en cuenta el control y la reforma de la psicología, del comportamiento y de las actitudes del individuo. Y la gran noción que surge entonces, es el concepto de “peligrosidad”, que tiene en cuenta la potencialidad, la virtualidad que un individuo contiene de cometer una infracción. El mecanismo de control que lleve a cabo está tarea ya no puede depender del Poder Judicial, se debe desprender de éste. Para lograrlo, se forma una gran maquinaria de instituciones de vigilancia y control psiquiátricas, médicas o pedagógicas que se van a ocupar de asegurar el control de los individuos. Es aquí donde Foucault introduce el concepto de “Ortopedia Social” o “Sociedad Disciplinaria”, para dar cuenta de lo que realmente sucedió. De esta manera Foucault retoma a Bentham con el concepto de panóptico.
Iván: Foucault habla de un hombre llamado Giulius, quien en 1830, había escrito un tratado sobre las prisiones, donde llevó a cabo una comparación entre los arquitectos en la modernidad y los arquitectos griegos. La comparación curiosamente muestra que, por ejemplo, en el diseño de los teatros griegos, un punto o una acción debían tener la mayor cantidad de espectadores. Por el contrario, los arquitectos en la modernidad con relación al panóptico se debía dar que un ojo, un punto, un espectador, pueda vigilar u observar la mayor cantidad de sujetos.
Verónica: Foucault explica el panóptico como una forma arquitectónica que permite al vigilante desde una torre ubicada en el centro del edificio controlar lo que sucedía en las celdas que lo rodeaban, ya que al éstas contar con ventanas orientadas hacia la torre y ventanas orientadas hacia fuera, no permitía que se formasen sombras y dejaban al vigilante la posibilidad de observar todo lo que allí sucedía.
Profesor: Para establecer una diferencia más: vale aclarar que las formas penales anteriores eran exteriores a los individuos. La ley era algo que estaba impuesto exteriormente y se trata de ver si las acciones individuales se corresponden con la ley. Aquí no se trata de eso, sino que se trata que los individuos incorporen la ley y que no sea necesario llegar a la instancia del castigo penal. El sistema panóptico consiste en que los individuos vayan introyectando las normas (a lo que llamamos normalización), y se identifiquen con ellas, de forma tal que cuando egresen de una institución, ya no sea necesario que nadie controle sus acciones, pues cada uno se autocontrola.
Verónica: El panóptico se apoya entonces sobre la norma, sobre definir lo que es normal y lo que no lo es. Y de esta manera, controlar toda la existencia del individuo por medio del examen y la vigilancia. Entonces, así se forma el saber/poder que va dando origen a las ciencias humanas. El panoptismo es lo que sucedió en la práctica real. Foucault se pregunta ¿Cómo es que se separó tanto la práctica real de la teoría penal que se había planteado? ¿Cómo se estatizaron los métodos de control?. Para explicarlo describe el proceso tal como fue sucediendo en Inglaterra y Francia durante ese período. Nombra a los Cuáqueros y Metodistas, grupos disidentes del anglicanismo, y explica que ellos formaron una especie de policía propia, que se manejaba de la siguiente manera: Un representante iba visitando a las comunidades para controlar si algún miembro había cometido alguna falta. Si lo hubiera hecho, se presentaba el caso ante la comunidad, se analizaba y se castigaba al infractor. Esto funcionaba como un mecanismo de autodefensa, ante los abusos del anglicanismo, que utilizaba la multiplicidad de las leyes penales como un método de persecución y represión. Cuando un individuo cometía una falta, los grupos de poder utilizaban ese caso para reprimir a todo el grupo. Para que esto no ocurriese, las autoridades de estas sectas empezaron a emplear este método de control interno, para que sus miembros no incurrieran en actos delictivos y así mantener a salvo a todo el grupo de las represalias. De esta forma, los mecanismos de control surgen desde adentro de las sectas para proteger a los individuos de las represalias legales. Estos grupos además prestaban servicios de asistencia en caso que algún individuo no tuviese trabajo o brindaba ayuda de otro tipo, pero a cambio de eso se les atribuía el poder de vigilarlos. Pero, con el tiempo, los controles fueron desplazándose de los estratos más bajos hacia las clases más altas, como la Aristocracia y la Burguesía. Entonces, empezaron a surgir nuevas sociedades, como por ejemplo la “Sociedad para la supresión del vicio”, que se ocupaba de hacer respetar el domingo y prohibir libros que vayan contra la moral. Otros grupos que nombra son las asociaciones económicas, que al estar cambiando el modo de producción y el sistema económico, la riqueza ya deja de ser sólo monetaria o en tierras, empiezan a surgir fábricas, con stock, oficinas, mercaderías, barcos en el puerto. Entonces, los dueños de estas propiedades, para evitar el pillaje y el vandalismo, forman su propia policía privada.
Como resultado, Foucault explica tres desplazamientos en el mecanismo del control o del poder. El primero es que estos mecanismos de control era una forma de autodefensa de estos grupos para evitar la rigurosidad de la ley que era muy estricta y en cierta forma, los perseguía. Entonces, ellos impulsaron una autoridad moral propia, que evitara el peso de la ley, pero lo que pasó es que terminó sirviendo para reforzar a la ley penal. El segundo desplazamiento es que los grupos que al principio tenían un rol moralizador, terminan obteniendo leyes que ratifican sus esfuerzos, es decir, que esas disidencias morales terminan siendo parte de la legislación. Y el tercer desplazamiento se da cuando el control moral que empezó siendo por parte de las capas más bajas de la sociedad, terminó siendo ejercido desde los estratos más altos, de arriba hacia abajo, terminó por estatizarse.
En Francia la situación era totalmente diferente, ya que el gobierno se encontraba en manos de una monarquía absoluta, que contaba con otro aparato de estado, que Inglaterra ya había superado antes. Francia tenía dos instrumentos: El clásico judicial, que eran los parlamentos y las cortes, y el aparato policial, que la define como una fuerza parajudicial, compuesto por magistrados policiales, policía montada, grandes prisiones (como por ejemplo: la Bastilla), y contaba con instrumentos como las “lettres-de-cachet”, que es una orden expedida por el Rey, para que se detenga a una persona hasta que se decida que hacer con él y ver cual es la solución. Lo curioso es que estas “lettres-de-cachet” expedidas por el Rey podían ser pedidas por cualquier persona que se hubiera considerado insultada. El pedido se hacía al intendente del Rey, que luego hacía una indagación y verificaba si el pedido era justificado o no. Si el pedido era justificado, se expedía la “Lettre-de-cachet” y la persona era encerrada en prisión, no estableciendo por cuanto tiempo, sino hasta que la víctima considerase que ya había pagado el daño cometido. Existían tres causas por las cuales se podían solicitar las “Lettres-de-cachet”: la primera, por inmoralidad; la segunda, una conducta religiosa peligrosa o disidente, y la tercera, por conflictos laborales.
Puede observarse entonces que surge la prisión como una forma de castigo de abajo hacia arriba, fuera de toda teoría, a diferencia con Inglaterra.
La idea de colocar una persona en prisión para corregirla le parece a Foucault sin justificación alguna. No hay un estudio que sustente la aplicación de la prisión como método correctivo para una eventual reinserción de un individuo en sociedad.
Foucault, como conclusión de esta conferencia, se pregunta: ¿Cómo pudo olvidarse la gran lección de Beccaria, relegada, y finalmente oscurecida, por una práctica de la penalidad totalmente diferente basada en los comportamientos y virtualidades individuales y dirigida a corregir a los individuos? ¿Cómo fue que los instrumentos de control que previamente fueron utilizados por grupos minoritarios se adoptaron y se estatizaron? En primer lugar, hay que tener en cuenta la nueva forma que asume la producción. A partir del nuevo modo de producción, los sectores más bajos de la sociedad comienzan a tener contacto directo con la riqueza, y al haber disconformidad ante la desigualdad, son más susceptibles de cometer vandalismo o pillaje. Así es como surge la policía en Inglaterra, para proteger las riquezas surgidas del nuevo modo de producción. La segunda causa fueron los cambios en la distribución de las tierras, los llamados “enclosure acts”, que eran divisiones de las tierras comunales en pequeñas propiedades. Ya no quedan grandes tierras sin cultivar, y estas divisiones dejan a los campesinos y a la gente que vivía de la agricultura sin medios de subsistencia. Esto generó vandalismo en quien no tenía recursos y miedo en quien contaba con una propiedad.
Conferencia V: La inclusión forzada: El secuestro institucional del cuerpo y del tiempo personal.
Daniel: Foucault en esta conferencia comienza hablando de cómo el Panoptismo se imprime en las distintas instituciones, en cómo se forma el poder dentro de estas instituciones.
El objetivo de las instituciones en general es ligar al individuo a las relaciones de producción existentes. A continuación se detallan las características de estas instituciones, que el autor considera de “secuestro”.
Foucault habla de una fábrica de mujeres en Ródano, Francia, en la cual el tiempo estaba controlado de manera estricta, se vivía en función a la producción las 24 horas del día, no había contacto con el mundo exterior, ni con el sexo opuesto y se implantó un férreo control moralizador mediante actividades religiosas obligatorias. Después dice que si bien este ejemplo no se continúo, ya que demandaba mucha carga económica y mucha rigidez mantener a los individuos todo el año dentro de la institución, varias de las funciones de esta “utopía capitalista” se consolidaron y siguieron dándose en las instituciones que marcan nuestra existencia.
La primera función de las instituciones disciplinarias sería entonces controlar el tiempo de los individuos. Si bien no se controla durantes las veinticuatro horas, es preciso que el tiempo de los sujetos se ajuste al aparato de producción y sea vendido en el mercado de trabajo. Otra función es controlar la economía de los obreros formando cooperativas de ahorro para evitar que gasten todo su dinero, para que cuando se queden sin trabajo se constituyan como fuerza de trabajo de reserva y no mueran de hambre.
Verónica: Es decir, no es que sea por benevolencia hacia quienes trabajan, sino porque le conviene al empresario o capitalista que esa persona, cuando se quede sin trabajo, no se dedique a robar, y que en cambio se convierta en una fuerza disponible para cuando la vuelva a necesitar.
Daniel: La tercera función es controlar el cuerpo. Esto implica que la función de la institución va más allá del mero control de las relaciones sexuales, por ejemplo, o en el caso de la educación, además de aprender a leer y escribir, los individuos adquieren valores y aprenden a respetar normas, que les van a acompañar toda la vida, y en definitiva, dar una formación al individuo para que luego sirva para trabajar.
A continuación voy a hablar de las conclusiones elaboradas por Foucault, para luego volver al tema de las instituciones y al micro-poder que se engendra dentro de ellas. Es un poder político, económico y judicial. Creo que el ejemplo más claro sigue siendo el de la escuela.
Conclusiones de la quinta conferencia: La primera conclusión hace referencia a la prisión. ¿Por qué la prisión se impuso sin tener un fundamento teórico? La prisión cumple un papel mucho más simbólico y ejemplar que económico, penal o correctivo. La prisión es la imagen de la sociedad, una imagen invertida, una imagen convertida en amenaza. Hace referencia a que no se le puede achacar nada a la prisión ya que no es nada más que la continuación del resto de las instituciones sociales.
La segunda conclusión hace una crítica al concepto de trabajo como esencia del hombre, aduciendo que son necesarias complejas operaciones para ligar al individuo al proceso productivo. Los hombres no están vinculados naturalmente a la producción, sino que su vinculación sería de orden sintético, producto de ciertas relaciones de poder, no naturales. Los saberes no serían meras representaciones de las relaciones de producción sino que serían parte del micro-poder y condición esencial para su desarrollo. A su vez, el autor sostiene que el ya citado nacimiento de saberes da lugar a la creación de las ciencias humanas. Esta última conclusión acerca de las ciencias, al expresar que no puede colocárselas al nivel de mero reflejo, según Foucault, debe desembocar en una revisión del concepto de Ideología, ya que el poder y el saber están sólidamente enraizados y arraigados en las relaciones de producción.
Por último y para destacar lo que sería el concepto principal de la obra de Foucault, enumeraré las características de este “micro-poder” que se hace presente en el interior de las mencionadas instituciones:
· Es polivalente, es decir, que es a la vez político, económico y judicial, no deja esfera de la existencia que quede fuera de su vigilancia. Se adapta al individuo con una flexibilidad que le permite una absoluta presencia.
· Es suspicaz, es decir, posee la virtud de no necesitar de la violencia explícita para ser eficiente. Con esto se hace referencia también al hecho de que genera en los individuos la sensación de que siempre están vigilados y aunque no lo estén actúan como si lo estuviesen, generando un autocontrol.
· Es constituyente de saberes, que serían en principio aquellos que se desprenden de la observación y registro de los pequeños avances que hace el individuo en su trabajo y que permiten un mayor desarrollo del conocimiento acerca del trabajo y se menciona como un segundo tipo de saber a las ciencias humanas que se refiere a la observación y clasificación del comportamiento de los individuos, dando lugar a nuevas formas de control.
· No contempla este micro-poder una posibilidad de liberación, ya que puede cambiar de manos, pero siempre será constituyente de su propia verdad, no dando lugar a pensamientos que se constituyan fuera de su vigilancia.
Segunda Clase
Se presentan cuales son las críticas para después empezar a debatir con la defensa de Foucault.
Martín: Encontramos varias críticas a partir del punto de vista de varios filósofos que hemos estudiado, y a su vez, desde el grupo hicimos críticas.
Desde Hobbes podríamos decir que hay diferencias con el concepto de vigilancia de Foucault. Hobbes le criticaría a Foucault el hacer una descripción negativa de la vigilancia, ya que ésta es simplemente un instrumento consensual que tuvo la sociedad para poder garantizar la propiedad y la seguridad, partiendo desde el concepto de la naturaleza agresiva del hombre. Entonces, no es que existe un micro-poder que se reparte en todas las esferas y nos liga a un determinado modo de producción, es simplemente una elección tomada en el seno de la sociedad para asegurar el bien común.
Profesor: Entonces, la crítica sostendría que no hay en la vigilancia un ejercicio de la dominación, sino que son simplemente acuerdos y convenciones que los hombres en la sociedad establecen para el mejor funcionamiento de la sociedad.
Santiago: Desde Hobbes sería el pacto que hace la sociedad para limitar la guerra todos contra todos, de alguna manera coartar la libertad a favor de un beneficio común.
Martín: Moro tiene una visión moral de la sociedad, o por lo menos, lo moral es gran pilar fundamental de la sociedad. Dice que la propiedad privada, el lucro y ambición de enriquecimiento van separando a los individuos, van disolviendo a la sociedad, es decir, van creando una brecha en la sociedad que se va acrecentando y que según su perspectiva nos aleja del camino de la salvación.
Profesor: Eso es una crítica a la forma de organización de la sociedad moderna o capitalista, pero no veo porque sea una crítica a Foucault.
Daniel: La crítica que nosotros planteamos es que, según Foucault, las relaciones de poder están integrando a los individuos a un modo de producción, en cambio, Moro muestra que las relaciones de poder están disolviendo la sociedad, nos están separando.
Santiago: Desde Maquiavelo, el poder no es algo externo, por afuera de los hombres, sino que es una herramienta que se usa desde la política como arte de dominación, para ordenar al hombre que por naturaleza es desordenado. No se trata de un poder sin sujeto en el cual todos estamos insertos irremediablemente.
Martín: Para Maquiavelo el hombre es “bestial” y hay que controlarlo. Así como dominamos los objetos, los hombres deben dominarse a sí mismos. La política tiene la función de dominar al hombre.
Santiago: En este sentido la crítica que se hace es similar a la anterior de Hobbes, hablamos de dominar para ordenar.
Profesor: Eso es lo que iba a preguntar: ¿No es la misma crítica que desde Hobbes?
Daniel: Es similar, pero la diferencia es que para Maquiavelo existe una dominación visible, se ubica en un lugar que es el poder político, y lo que se critica a Foucault es el planteo de un dominio “suspicaz”.
Martín: La crítica que podemos hacer desde Marx es que Foucault sostiene una unidimensionalidad en la configuración de poder y que no existe la dicotomía de estructura y superestructura; es decir, el factor económico no es causa de las relaciones de dominación. Ahora bien, en su libro, Foucault sostiene que debido al cambio en el modo de producción se instituyó esta vigilancia, este panoptismo que controla y vigila la potencialidad de los hombres. Con esto no hace más que justificar que la superestructura reproduce a la estructura, al factor económico.
Santiago: La crítica que hacemos desde Locke es que no nos parece coherente tomar a las instituciones de “secuestro” como símbolo de la sociedad actual, ya que desde el marco de Locke, la legislación surge como fruto del consenso, pues somos nosotros los que elegimos libremente las leyes.
Desde Rousseau podemos criticar el tema de la educación. Para Rousseau es un instrumento para concienciar, es decir, es un fin. Por el contrario para Foucault la educación es un elemento homogeneizante, que “fabrica” personas funcionales al sistema.
Profesor: Nuevamente, las críticas desde Rousseau y Locke ¿no plantean más o menos lo mismo, en tanto ambos sostienen que hay una libertad que es independiente de los sistemas de dominación y que esos sistemas son aceptados por los hombres libres?
Martín: Probablemente, la diferencia se halla en que Locke habla más de legislación.
Profesor: Yo agregaría además una crítica desde Marcuse que es la siguiente: Foucault no puede vislumbrar una liberación del sistema de dominación porque no desarrolla las categorías que harían posible esas salidas, que son las categorías dialécticas históricas. Partir de conceptos sistémicos no posibilita la salida del sistema, ya que todo sistema tiende a cerrarse sobre sí mismo y a absorber toda posibilidad de cuestionamiento y de crítica. Entonces solamente desarrollando categorías desde una perspectiva que contenga esta bidimensionalidad de lo real, esta dialéctica de lo real, sería posible vislumbrar alguna forma de liberación.
Martín: Una crítica que planteamos desde el grupo es que el sistema nunca termina de excluirte, siempre uno es funcional al sistema. A lo sumo lo que hace es mantenerte como fuerza de trabajo de reserva. Entonces, surge como interrogante: ¿de qué manera, por ejemplo, un mendigo puede ser funcional al sistema?
Daniel: El interrogante es si realmente el sistema nos liga a todos.
Santiago: Surge desde la duda ¿Se puede estar por afuera del sistema? ¿O necesariamente somos todos funcionales al sistema?
Daniel: La última crítica que podemos hacer es que la vigilancia en las sociedades de control podría ser todavía más suspicaz de lo que plantea Foucault, ya que no necesita de las instituciones, sino que puede controlar aún por afuera de ellas, como por ejemplo, a través del correo electrónico.
Profesor: Está bien, pero eso no sería una crítica a Foucault sino que sería una extensión de su posición. Foucault hizo una descripción de la sociedad hasta mitad del siglo XX. Desde entonces se está produciendo un cambio y se está pasando de las sociedades disciplinarias a las “sociedades de control” (como las llama Deleuze).
Hay dos cuestiones críticas que me gustaría agregar. Una primera cuestión es sobre el concepto mismo de poder, en la medida en que Foucault extiende el poder a todas las relaciones. Este concepto se hace tan extenso que llega ser inútil, porque un concepto que no diferencia y no distingue no sirve para comprender la realidad. Algo que nombra toda relación no admite distinguir una relación de otra. La crítica consiste en señalar que ese concepto llega a ser inútil para la teoría, porque no permite hacer ninguna descripción de lo real.
La segunda cuestión es la crítica que hace Rorty, quien sostiene que Foucault no discierne la diferencia que hay entre lo privado y lo público, mezclando y confundiendo estas dos dimensiones. No se da cuenta que las sociedades contemporáneas han separado estas dos esferas, precisamente para dejar librada la esfera privada para que la gente elija lo que quiera, mientras la esfera de lo público garantiza la libertad común, es decir, garantiza ciertas leyes convenidas en conjunto que normalicen las relaciones entre los individuos. La esfera pública está mediada por la libertad pública, garantizada por las leyes, y la libertad individual está garantizada por la esfera privada.
El debate
[Martín y Santiago se ubican como críticos y Daniel, Verónica e Ivan como defensores. Si bien todos intervienen en ocasiones para aclarar lo planteado por sus otros compañeros de grupo. El profesor se ubica como crítico pero toma también el rol de explicar ciertas críticas y ahondar en algunos conceptos. El resto de los compañeros toman distintas posiciones de acuerdo a la críticas que se planteen y opinan en distintos sentidos.]
Martín: Foucault planteó de forma negativa el concepto de vigilancia, es decir, que este control total no es bueno, y Hobbes lo que dice es que la vigilancia es la forma que elegimos los hombres para poder organizar la propiedad y la sociedad, porque los hombres somos naturalmente agresivos, y si no nos vigilamos volvemos al estado de naturaleza.
Santiago: Bueno, esta es nuestra interpretación, porque Hobbes nunca habla de vigilancia, sino de Pacto. Entonces, estamos asumiendo que habla en contra de esa vigilancia como algo negativo, porque a través del pacto lo que se está evitando es la guerra de todos contra todos, se está poniendo un freno a la agresividad natural del hombre.
Profesor: No entiendo por qué la vigilancia es algo negativo. Si lo que se organiza en esta sociedad disciplinaria es precisamente la coordinación de un ser que es por naturaleza agresivo, volviéndolo domesticado.
Daniel: Pero como crítica desde Hobbes: las instituciones se están excediendo en sus funciones, están yendo mucho más lejos en su fin, que es evitar la lucha todos contra todos. Porque, por ejemplo, en la escuela no se limitan a enseñarnos a leer y escribir solamente, sino que nos hacen lavarnos las manos, nos enseñan a establecer un orden, una disciplina, etc. ¿No está penetrando en otras esferas de nuestra existencia?
Iván: Se supone que las instituciones tienen funciones específicas, pero estas se extienden en sus funciones, donde somos formados o corregidos según el modo de producción existente para que sea funcional a éste.
Profesor: ¿Y cual es el problema? ¿Cuál es el problema de que las instituciones sean funcionales al sistema? No estoy diciendo que la crítica sea incorrecta, sino que no puede hacerse desde el marco teórico de Hobbes. Para Hobbes, la función del Estado es evitar la guerra y no se puede criticar a las sociedades disciplinarias por no cumplir la función de control. Por otro lado, si las instituciones sociales están ejerciendo un control de lo privado e individual, ello no es incumbencia del Estado. Mientras cumplan con la ley y no generen conflicto...
Compañero A: Desde mi punto de vista desde la familia también se imparte disciplina, y se enseñan los mismos valores y órdenes que da la escuela. Lo único que se hizo con la escuela fue, de alguna manera, institucionalizar la educación que antes se recibía dentro de la familia.
Profesor: Desde Hobbes se sostiene que es necesario ejercer poder para controlar la naturaleza humana agresiva. Esto no comienza con el Estado, no comienza con las instituciones, empieza con la familia. Desde la perspectiva de Hobbes el Estado ejerce un poder análogo al que ejerce el padre en la familia. Y lo que diría Hobbes es: ¿Cuál es el problema con que el Estado ejerza el poder? Si no hay un ejercicio del poder volvemos al estado de naturaleza.
Daniel: Lo que planteo como respuesta a la crítica es lo siguiente: Vos decís que la educación nos está poniendo en un lugar mejor que el que estábamos. Pero la educación está brindando herramientas que no nos van a permitir salir de este sistema, nos está ligando a este sistema, por eso es funcional a él.
Verónica: Si el padre cumpliera una función análoga a la función del Estado, ejercer la disciplina dentro de la familia, bueno, perfecto, que la siga ejerciendo, pero entonces ¿por qué es que nacen otras instituciones que la ejercen?
Profesor: Cambiaron las instituciones y cambió la forma de organización del poder, porque cambió el modo de producción. Entonces, es lógico que también cambien las formas en que los hombres se ordenen entre sí. Pero en definitiva, para Hobbes, estas instituciones o las otras responden a una misma cuestión: tratar de controlar la naturaleza agresiva del hombre.
Compañero A: Si siguiéramos en la época donde los conocimientos se impartían desde la familia, tu papá te iba a enseñar lo que vos sabes, y vos vas a saber sólo lo que tu papá te enseñe. Y tu hijo va a aprender lo que vos le enseñes. Al ir a una escuela, te dan muchos más conocimientos, para que vos hagas lo que quieras, o sea, evolucionás. Elevas el nivel de la gente.
Verónica: Lo que se está criticando no es la escuela en sí, sino por qué esa forma de poder se esparció tanto en estas instituciones que nacieron para cumplir otra función.
Luís Millán: Está bien lo que dice Hobbes, hay que aplicar un control, pero no aplicar un excesivo control.
Profesor: La defensa plantea que el control ejercido por las sociedades disciplinarias es excesivo, y la respuesta de Hobbes a esto es que no hay tal cosa como lo “excesivo”. El único índice del exceso de poder es la guerra. Lo único que quiere evitar el Estado es la guerra. En la medida que las sociedades modernas evitan la guerra, no se puede decir que el control sea excesivo, porque están logrando su objetivo, sólo hacen lo que tienen que hacer.
Leandro P. R: El punto es que, al cambiar el modo de producción, la sociedad se hizo más compleja. Al hacerse más complejas las sociedades, se hicieron más complejos los métodos de control.
Iván: El poder es excesivo en tanto y en cuanto exceden las funciones básicas para las que fueron creadas.
Profesor: ¿Cuales son las funciones por las cuales se crearon los controles del Estado si no es para evitar la guerra?
Verónica: Pero el hecho de la guerra, no lo evitan. Tendríamos que ver qué es lo que entendemos por guerra, si es un conflicto entre Estados o qué… Hobbes plantea que el pacto evita la guerra de todos contra todos, pero eso de hecho no pasa, o sea, los métodos de control son excesivos, pero la gente se sigue muriendo…
Martín: Es que en el momento que uno abandona su condición natural, está educado, recibió la educación que le permitió alejarse o reprimir esos instintos que le hacen agresivo. Si la escuela tuvo que enseñarle a “formarse”, es porque la sociedad se hizo más compleja, y es necesario demostrar que hay una cosa que es la autoridad del Estado y que hay que respetarla.
Verónica: Estaba tratando de pensar un ejemplo para tratar de salir del caso de la “escuela” y la “educación”, porque por ahí nos encerramos mucho en eso. Por ejemplo, hay algunas leyes o determinadas previsiones que exceden lo que sería el orden necesario para evitar la guerra.
Santiago: Yo creo que no exceden el orden necesario, aunque sea algo que podría molestar a otra persona.
Verónica: Si, pero se supone que somos personas civilizadas, que no vamos a matarnos, por ejemplo, porque vos estés fumando al lado mío.
Santiago: No, pero apunta al orden. Es algo que podría causar alguna especie de conflicto y por eso es necesario reglamentarlo, para evitar el conflicto.
Damiana: Tal vez Foucault piensa que los métodos de control son excesivos porque tiene una concepción diferente de la naturaleza del hombre.
Profesor: A ver si entiendo tu postura. Vos decís que en Hobbes se supone una naturaleza del hombre, que es independiente a la conformación de las sociedades. Foucault no supone tal cosa, no hay ninguna naturaleza humana, si todo ser humano o individuo es el resultado de la conformación de un sistema, entonces no hay individualidad o naturaleza humana que sea independiente de un sistema. Pero entonces tampoco se puede cuestionar que un sistema es excesivo o limitativo de la libertad. No hay ninguna libertad independiente del sistema. Si toda libertad es el producto o relación de un sistema de poder, entonces no hay libertad que sea independiente de un sistema de poder.
Iván: Justamente, lo que plantea Foucault es que los conceptos sobre qué sea lo natural en el hombre, o conceptos sobre qué es lo normal en el hombre, muchas veces están instituidos, y hoy en día uno lo toma como algo normal, y es mediante lo que él llama genealogía o historicidad, que el va retrocediendo en el tiempo, hasta que descubre que eso no era tan normal como hoy pensamos, sino que fue instituido en cierta forma.
Iván: Pero que es mi libertad. Es el concepto que yo tengo hoy actualmente y está instituido en mí de lo que debería ser mi libertad.
Verónica: El concepto de libertad, que yo me creo libre, que yo tengo es lo que me baja la normativa, lo que el sistema me impone como normal.
Profesor: Si justamente el sistema te impone la normativa. ¿Cuál es el problema de que seamos funcionales? Si esa funcionalidad también permite tu libertad.
Iván: Estas limitaciones a las libertades muchas veces no nos damos cuenta que se nos imponen porque está tan implícito en el mismo sistema y en nosotros mismos que no nos damos cuenta que se está coartando nuestra libertad.
Profesor: Pero si el sistema define a los individuos no entiendo por qué quiera coartarles algo.
Damiana: El sistema define a todos los hombres como libres, pero en realidad resulta después, que no todos los hombres son libres tal como los define ese mismo sistema. Entonces, ¿qué pasa con esa gente? ¿son parte del sistema?
Profesor: Bueno, otra de las críticas decía más o menos eso. ¿Quieren que la definamos y aclaremos?
Daniel: Íbamos a seguir con Rousseau, pero si surge este interrogante, no tenemos problema en plantearlo antes.
Martín: Bueno, surgió como una duda y pensamos que puede ser una crítica. Si los hombres son funcionales al sistema y si el sistema lo que hace es homogeneizarnos, ¿qué hay con aquellas personas que no pueden retribuirle nada al sistema al estar totalmente excluidos y no poder cumplir ni siquiera una función, ni trabajar, ni siquiera tener capacidades para en algún momento poder trabajar?
Santiago: Una persona que no hace aportes, que no vota, que no trabaja, que no consume, ¿De qué le sirve al sistema? ¿Es funcional al sistema? Porque tampoco le sirve como fuerza de trabajo, si ya no busca trabajo o vive en la calle.
Profesor: Dos aclaraciones, para que podamos situar la discusión: Por un lado lo que está tratando de describir Foucault es lo que desde Marcuse se llaman “Sociedades Industriales Avanzadas”. Tenemos que pensar en las sociedades donde funcionan las disciplinas, donde se ha elevado la productividad. Por eso, en los ejemplos tenemos que tratar de situarnos en esa condición, de lo contrario no estamos cuestionando el sistema disciplinario sino otro sistema. Por otro lado, Foucault lo pensaría de la misma manera que Adam Smith (en cuanto a la funcionalización de los desocupados). La crítica que hace el marxismo es que una masa de desocupados es funcional porque hace decrecer los salarios. Cuando hay mayor demanda de fuerza de trabajo los salarios decrecen y aumenta la productividad. Pero lo que Foucault trata de mostrar es que esto que pertenecía a la primera etapa del desarrollo del siglo XVIII ya no es lo que ocurre en el siglo XIX y en el siglo XX. En los últimos dos siglos, las sociedades disciplinarias tratan de corregir, disciplinar y ordenar a cada uno según las capacidades que tenga, aunque su producto sea menor respecto de otro de todas maneras hacerlo producir. Porque aunque la productividad de algunos sectores sea mínima comparada con otros sectores, hay que, de todas maneras, mantenerlos funcionando y va a hacer que el conjunto mejore. Y de todas maneras, hay algunos elementos que no pueden ser asimilados, y entonces, se trata de que, por un lado, parezcan asimilados y, por otro lado, se constituyan como una especie de amenaza para el no funcionamiento de las instituciones, esa es la misión que cumple la prisión.
Verónica: Eso era lo que planteamos, que la existencia de esas personas que no son funcionales son los que le indican a los demás que sí son funcionales.
Profesor: Tal vez, se pueda plantear como crítica a Foucault, que pretende tener una perspectiva [teórica] que se ubica por afuera del sistema. Foucault se concibe por afuera del sistema, porque sólo se puede hacer una crítica del sistema tan cerrado y totalitario, estando afuera.
Verónica: En realidad Foucault no es explícito cuando hace la crítica, no está parándose por fuera. Él está distinguiendo, definiendo, uno mismo por algunos comentarios puede intuir que está haciendo una crítica, pero no se plantea directamente.
Martín: Es que justamente existen palabras que emiten un juicio de valor.
Iván: Él, de hecho, dice que uno no puede estar afuera del sistema, uno está inmerso en el sistema y está compuesto por el sistema. Pero resulta que uno puede ver ciertas cosas aún estando inmerso dentro del sistema, y a partir de ahí, tomar conciencia de cosas y encarar la vida de otra manera.
Profesor: Aparte de amargarnos la vida con la definición ¿Cuál es la función de la distinción? Tomar conciencia de una situación de alienación y explotación es sólo para amargarme la vida ¿o hay otra cosa?
Verónica: Su función es crear el debate.
Daniel: Yo creo que tomar conciencia te permite conocer una determinada realidad, a que no tomes todo como te lo dan, las cosas son mucho más que como te las muestran. Yo por lo menos prefiero ser conciente a pesar que no me caiga bien.
Verónica: Que seas conciente no quiere decir que te pongas en acción.
Martín: Si Foucault está “describiendo”, no tendría que decir si te tiene que gustar o no, entonces, ¿por qué dice “desgraciadamente abandonamos ese proyecto”, cuando habla de las propuestas de Beccaria. Eso me da la pauta de que me quiere decir que el sistema propuesto por Beccaria es mejor, está haciendo juicios de valor y no sólo describiendo.
Verónica: Bueno, pero aclara en el comienzo del libro, que no es su intención provocar un cambio. Ésa es tu interpretación. Él sólo transmite su opinión. Podés estar a favor o en contra, pero no deja de ser su opinión.
Compañera B: Bueno, pero desde que él está haciendo un examen de lo que ve, está asumiendo una posición crítica.
Profesor: Bueno, pero lo que plantea Foucault es que no se puede tomar distancia del sistema, por definición.
Compañera B: Y entonces ¿cómo está escribiendo lo que está describiendo siendo que el está inmerso dentro del sistema y no podría darse cuenta?
Profesor: Y si se da cuenta ¿desde dónde lo hace? ¿Cómo lo hace? Sería una contradicción a sus propios supuestos teóricos.
Compañera B: Claro, eso es lo que yo quiero criticar desde Marcuse. Si no puede dar soluciones al no poder escapar del sistema de dominación, porque no hay una dialéctica, entonces, ¿cómo la defensa puede decir que Foucault puede simplemente evaluar, si está inmerso en el sistema y ni siquiera quiere cambiarlo? ¿Cómo hace? Desde el momento que vos estás inmerso en un sistema de pensamiento, de reglas, y vivís de acuerdo al sistema y ese sistema es unidimensional, no permite ni siquiera que vos pienses más allá o fuera de ese mismo sistema de pensamiento. Él no puede adoptar la posición de quien se aleja de la realidad y observa desde afuera, si también está inmerso en el sistema.
Iván: Yo no lo veo como un alejamiento de la realidad, sino que dentro de lo que él considera historicidad, retrocede en el tiempo hasta que, por ejemplo, se da cuenta de que esta realidad no era así como la entendemos hoy, sino que en un momento se convirtió en una institución y llega un punto en que él puede reconocer que hubo un cambio en este sistema.
Compañera B: Pero, entonces, él esta haciendo una observación de lo que pasó en ese tiempo, y no tiene que ver con su realidad y con que él pueda alejarse de esa realidad para poder emitir un pensamiento. Foucault está hablando del pasado, pero un pasado probable, está escrito en un papel. Primero de todo, él no puede cambiar el pasado, para saber si la otra legislación hubiera funcionado y, por otro lado, él está tan inmerso en el sistema que tampoco puede ver la causa. Porque no puede alejarse. Vos recién me dijiste “Yo ahora puedo ver tal y tal cosa” porque antes estabas tan inmerso en el sistema que no lo pudiste ver. Necesitaste alejarte y hacer una crítica para poderlo ver.
Daniel: No sé si necesité alejarme para poderlo ver, yo creo que reflexioné sobre esto, lo que no me permite el sistema es accionar contra el mismo. Este tipo de tomas de conciencia, de reflexiones, si bien no las incentiva, las permite hasta un punto: que no le genere una acción en su contra.
Compañero A: Uno puede, estando dentro del sistema, leer a Marcuse o Foucault y tomar conciencia. Seguís inmerso en el sistema, pero tenés ideas nuevas. Esas ideas a lo mejor te permiten analizarlo desde otra perspectiva, que no necesariamente implican estar afuera del sistema. Seguís adentro, no salís, pero lo ves desde otro lado.
Santiago: Foucault está advirtiendo que el sistema del que él forma parte, induce a todos sus integrantes y los hace comportar de la forma que el sistema quiere. Ahora, si vos ya estás inducido, quiere decir que lo que estás pensando es lo que el sistema quiere. Él mismo dice que los saberes son el resultado de las configuraciones de poder que se dan dentro del sistema. Entonces, siguiendo su criterio, lo que vos aprendiste es algo querido por el mismo sistema.
Patricio Copello: Justamente, Foucault está utilizando herramientas del mismo sistema.
Profesor: Y entonces, la descripción no permite la crítica. Sólo es posible la descripción ¿Eso es lo que decís?
Leandro P.R: Esa imposición del sistema siempre deja lugar o espacio a un pensamiento personal, que a lo sumo uno lo puede decir, uno lo puede pensar, pero no es posible actuar. Nadie puede controlar lo que pienso.
Profesor: ¿No?
Leandro P.R: Estamos totalmente de acuerdo en que podemos ser inducidos a pensar de cierta forma, ver las cosas con una cierta óptica, pero uno puede salirse de esa óptica, uno puede salirse de esa línea de pensamiento y nadie la puede controlar.
Profesor: Con Marcuse vimos la posibilidad de un sistema que no permite el pensamiento crítico. Marcuse dice que el sistema no permite cierta clase de pensamiento, que es el pensamiento crítico. No es que esté prohibido pensar, lo que ocurre es que todo el funcionamiento de la enseñanza, del lenguaje, de la política, de la cultura y de la economía se rige por una misma forma de pensar. Aunque no esté prohibido pensar de otro modo, nadie tiene las herramientas para hacerlo y, entonces, no hay pensamiento crítico. El pensamiento y la acción no van por caminos separados, esto también lo vimos en Marcuse: a cierta forma de pensamiento le corresponde cierta forma de acción. A la forma de pensamiento unidimensional le corresponde la forma de acción positivista, operacional, instrumental. Es posible que se haya conformado una forma de pensamiento tal, que no de lugar a otra forma de pensamiento y, por lo tanto, no de lugar a otra forma de acción. Eso es lo que plantea Marcuse, no ya Foucault.
El modo de control que Foucault está pensando, no se basa tanto en el pensamiento como en el deseo. Lo que se controla en el sistema de poder disciplinario es el deseo. Entonces, no importa lo que la gente piense, en definitiva va a hacer aquello que desea, y cree hacer lo que desea. Lo que no se tiene en cuenta es que ese deseo está conformado por el sistema mismo. Es algo que va por debajo del pensamiento. Esto es algo que Foucault retoma desde el psicoanálisis. En el psicoanálisis, Freud muestra que la conciencia no es más que un fenómeno de superficie, que la conciencia trata de racionalizar, pero lo que nos impulsa a actuar no es la conciencia o la razón, sino el deseo. Entonces el sistema de poder no se vale del aprisionamiento del pensamiento, sino que le da una forma o una dirección al deseo y el pensamiento sigue al deseo.
Iván: Lo que estamos planteando nosotros es que Foucault puede ser crítico sin ser incoherente con esta metodología genealógica, esto es, emitir un juicio crítico a partir de los funcionamientos de otra sociedad, a partir del conocimiento del origen de este sistema. Esto nos pone en la perspectiva desde el corte, donde un sistema se transformó en el otro. Desde ahí es donde se puede emitir un juicio más o menos exterior porque está en el límite de la formación del sistema.
Verónica: En tal caso, no es Foucault el incoherente, sino el sistema en sí, porque Foucault no está planteando lo que él cree que debería pasar, sino que está describiendo. Incoherente sería el sistema, porque pretende ser homogeneizante, pretende formar individuos que se adapten a determinado modo de producción, pero no lo está logrando porque quedan baches, quedan personas como Foucault que pueden ver lo que está pasando, y que pueden escribirlo.
Profesor: Pero Foucault mismo dice que el sistema no falla. Estamos tomando esta perspectiva de la descripción de Foucault. Si el sistema falla, falla la descripción que Foucault hace.
Martín: Ese juicio no tiene lugar en el sistema que él plantea. Está explicando que en el sistema en el que estamos inmersos, su modo de operar es a través de la inducción. Él jamás se podría poner en la posición de hacer un corte y evaluar. El sistema no le dejaría lugar.
Iván: Dentro de ese sistema no, pero sí retrocediendo en el tiempo hasta que se produce el corte de entrada al sistema.
Martín: Pero retroceder en el tiempo es escapar a la inducción del sistema.
Profesor: Es que hay en el mismo funcionamiento del sistema como huellas de su estructuración, huellas que el sistema mismo quiere borrar, pero nunca logra hacerlo completamente. Y es a partir de allí, desde donde se puede hacer la crítica. Fijense que se puede hacer una analogía con (recién estábamos hablando del psicoanálisis) el funcionamiento del inconciente, porque también el papel de la conciencia es borrar estas huellas del deseo, o sea, hacer aparecer el deseo como sociable, como aquello que no contraría las relaciones normales, pero la conciencia nunca logra (a pesar de su esfuerzo por racionalizar) nunca logra borrar completamente las huellas del deseo. Entonces aparecen los síntomas, los actos fallidos, estas disfunciones que permiten mostrar la ruptura, desde la perspectiva freudiana. Las rupturas son estos “lapsus”, estas disfuncionalidades, que ni siquiera logramos racionalizar del todo. A pesar que la conciencia cumple su papel y tapa todo lo que puede, siempre quedan algunos desfazajes. Foucault se pensaría a sí mismo como un lapsus. Lo que logra liberar esta fuerza inconciente, liberarla de la represión de la conciencia, es la terapia.
Verónica: De hecho cuando describe cómo se fueron desplazando las formas de poder y las formas de control desde los sectores populares, lo que hace es justamente eso, está mostrándote el quiebre, que algo que se usaba para evitar ser penalizado se termina estatizando.
Profesor: Foucault retoma la teoría psicoanalítica, tratando de ver cómo eso puede ayudarnos a pensar la sociedad y cómo funciona el deseo socialmente, pero desconfía del psicoanálisis como práctica terapéutica, porque le parece que en ese aspecto es totalmente funcional al sistema disciplinario. Lo que lograría el psicoanálisis es reinsertar al neurótico en el funcionamiento social. Sería otro procedimiento ortopédico que trata de amoldar el deseo a las necesidades del sistema.
Santiago: (Saliendo de mi posición de crítico): Habiendo pensadores que escriben este tipo de libros, me da la pauta de que sí hay una salida, sí hay otro tipo de pensamiento: empiezan a manifestarse anomalías dentro del paradigma, que (quizá no mañana ni dentro de cien años) que poco a poco se vayan sumando y pueda desencadenar en una revolución. No una revolución en el sentido de un levantamiento armado o un cambio radical, sino en un proceso en el que se cambia un paradigma por otro, en el sentido que lo plantearía Khun.
Profesor: Algunos autores dirían que no hay allí ninguna expresión crítica, en realidad, el pensamiento de Foucault no es la indicación de la posibilidad de salidas, sino que es solamente una perversión del mismo sistema. Es una distorsión que genera el mismo sistema y que no puede controlar.