Clases de Filosofia social y política

Wednesday, February 22, 2006

 

Desgrabación de la clase sobre Laclau

Desgrabación Clase Laclau (Hegemonía y estrategia socialista)
Viernes 21 de Octubre de 2005

Profesor: Quienes van a hablar?

Yessica: Nosotros tres. Ella va a hacer una pequeña reseña biográfica y yo les voy a decir más o menos en general de qué se trata la obra y los ejes.

Vivienne: Ernesto Laclau es uno de los más comentados teóricos políticos argentinos de la actualidad. Nació en Argentina en 1935. Ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras en 1954 y fue ayudante de Gino Germani (fundador del Instituto de Sociología de la Universidad de Buenos Aires). En 1977 fue a Inglaterra donde sigue viviendo y enseña Teoría Política en la Universidad de Essex.
Ernesto Laclau ha dedicado su vida a la enseñanza académica, dirigiendo casi cuarenta tesis doctorales. Entre sus más importantes textos figuran; “Política e ideología en la teoría marxista” (1977), “Hegemonía y Estrategia Socialista”, en colaboración con Chantal Mouffe (1987), “Nuevas reflexiones sobre la revolución de Nuestro Tiempo” (1990), “Emancipación y diferencia” (1996), “Misticismo, Retórica y Política” (2000) y “Contingencia, Hegemonía y Universalidad” (2003), en coautoría con Slavoj Žižek y Judith Butler.

Yessica: La primera edición de “Hegemonía y estrategia socialista” es de 1985 y se aborda la crisis del marxismo, criticando al esencialismo filosófico y al concepto de sujeto unitario y fundante.
A partir de esa teoría, de la crítica al marxismo, ellos comienzan a realizar la escritura del libro.
Toman a Gramsci para realizar esta crítica y se basan también en el post-estructuralismo, en especial la deconstrucción y la teoría lacaniana.
Examina la hegemonía como una estrategia para el análisis central de lo político. El neoliberalismo no es la única opción posible y natural, sino que plantean la construcción de una alternativa para la izquierda: llegar a una teoría de la democracia radicalizada y plural, en donde múltiples luchas contra las distintas formas de subordinación se libran en los países capitalistas centrales y periféricos. La idea es articular estas múltiples luchas en la democracia radicalizada y plural.
Él toma dos ejes en el libro: Por un lado, lo referido al marxismo, principalmente los escritos de Althusser y Gramsci, y por otro lado, el pensamiento posmoderno, post-estructuralista, la teoría lacaniana, y también, los trabajos de Derrida.
Esta obra es considerada como “post marxista” porque critica el movimiento marxista desde el interior. Tiene varias cosas en las que no coincide con Marx.
Lo principal que propone esta democracia radicalizada y plural, es que no se trata de erradicar la democracia, sino de profundizarla. Esto es lo que se propone.

Luis: Laclau, en el capitulo 4, empieza hablando de un autor que se llama Rosemberg, que hace una historia de la democracia y del socialismo desde la revolución francesa en adelante. Dice que las masas son el pueblo amorfo que toma la delantera de la revolución francesa. Esta clase popular está desorganizada Solamente con la sustitución de esta masa amorfa por una masa social sólida, la clase obrera, se pasa a la constitución de un sujeto. A partir de allí, los movimientos populares van a alcanzar la madurez que permite afrontar la lucha a largo plazo.

Profesor: Esto es lo que piensa Rosemberg.

Luis: Esto es lo que piensa Rosemberg, con lo que Laclau coincide.

Profesor: El problema que quiere esquematizar Rosemberg es la relación entre democracia y socialismo. Se pregunta si las luchas tendientes a una mayor democratización son compatibles y en qué medida con las luchas de los movimientos socialistas.

Luis: Dice que no se ha alcanzado una forma organizada de articulación entre la democracia y el socialismo.

Profesor: En este intento de ver cómo se articulan la democracia y el socialismo, Rosemberg estudia la historia del movimiento obrero y las luchas, tanto en el ámbito de lo que llamamos la democracia, como en el ámbito de lo que se llama socialismo. Encuentra que hay dos etapas características. Una, es la etapa previa del movimiento obrero organizado, a partir de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Toda la etapa anterior es mucho más inorgánica, donde las luchas sociales están articulando un montón de movimientos de distintos sectores sociales, distintas clases, con distintas temáticas. Lo que diferencia estas dos etapas es que en la primera etapa las luchas están desorganizadas, desarticuladas y no hay inserción en el sistema productivo de los que llevan adelante estas demandas, mientras que la segunda etapa, ocurre lo contrario y desde los análisis políticos que se suelen hacer, esta segunda etapa nos llevaría al movimiento obrero organizado y lo que Rosemberg ve es que, en realidad, hay un retroceso en este sentido.

Luis: La primera etapa es la de los estallidos anárquicos propios de la revolución francesa. Éstos son sustituidos por una política de clases y, al aparecer esta política de clases, se produce este estado histórico del movimiento obrero europeo, que es el encerramiento clasista o la incapacidad obrera de constituir al pueblo como agente histórico. Él dice que esta incapacidad va a ser la falla esencial de la socialdemocracia.
En esta transición, Rosemberg está viendo la declinación de una forma, no sólo una forma de la política para lo cual hay una división en dos campos antagónicos en la que la oposición Pueblo / antiguo régimen, sino por una forma más inestable de la política, donde la entidad de las fuerzas en juego es resultante de la complejidad. Con este constante desplazamiento se requiere un incesante proceso de redefinición. Dice que la línea que separa esta oposición Pueblo / antiguo régimen, que esta línea divisoria se va a tornar más frágil y anbigua y a partir de ese momento ya no va a haber política sino hegemonía.

Profesor: Podemos aclarar un poco el significado de “política” y el significado de “hegemonía”?

Yessica: Cuando él habla de hegemonía se refiere a que los fines de la acción son universales. Es decir, en la socialdemocracia rusa designaba las relaciones de la clase obrera con la burguesía y las tareas que la burguesía no podía cumplir. Entonces las clases obreras debían asumir estas responsabilidades que no eran de su naturaleza (naturaleza de clase). Generalmente cuando él habla de hegemonía se refiere a eso: a las tareas universales que debe llevar a cabo un sujeto histórico en un momento dado.

Profesor: Para comprender este concepto de hegemonía hay que pensar en los distintos sectores sociales, en distintos grupos políticos, en una sociedad de intereses diversos. Y hay que entender que estos intereses no siempre están en una relación directa, ni siquiera de semejanza, con los intereses de otros sectores aunque vivan situaciones que en algunos aspectos se asemejan.
Por ejemplo: Los campesinos en el siglo XVIII y los primeros obreros que empiezan a surgir en las ciudades, tienen en común que están en relaciones de subordinación, de opresión, de sojuzgamiento; pero sus luchas no tienen nada en común, porque lo que piden los campesinos y lo que demandan lo obreros, es completamente distinto.
De manera que en la lucha política se presenta este problema. Que si los intereses de los distintos sectores son diferentes, entonces, cómo se puede encontrar un frente común de lucha que aúne distintos intereses y distintos objetivos. Eso, esa capacidad política para unificar intereses diversos en pos de un objetivo que aparece como común y que integra todos los demás intereses, eso es lo que Laclau llama Hegemonía.
Desde la perspectiva tradicional del marxismo, esa hegemonía se iba a dar naturalmente porque el proletariado centraliza en sí mismo todos los intereses de la sociedad. En la medida que el proletariado no tiene ningún beneficio, en él se sintetizan todas las demandas sociales. O sea, lo que para unos es una demanda parcial, -a los campesinos les falta esto; a los pequeños productores les falta esto; a los artesanos les falta esto- demandan por sus intereses. Todas estas “faltas” unidas están en el proletariado. El proletariado es lo que carece de todo. Y por eso, desde la perspectiva de Marx, naturalmente, el proletariado expresa los interreses universales. A partir del desarrollo de algunos teóricos marxistas posteriores, como es el caso de Gramsci, aparece este nuevo concepto de hegemonía, que trata de demostrar que esa unificación de los intereses diversos no es automática, ni se da por el lugar que los distintos sectores cumplen en la producción, sino que esa hegemonía hay que construirla, hay que convencer a los otros de alguna forma, de que los intereses de un sector, son universales, que están luchando por lo mismo. Ese trabajo es el esencial en la lucha política, el trabajo hegemónico, el trabajo por mostrar que hay un interés universal que concilia o incluye a todos los intereses particulares.
Entonces, lo que plantea el principio de este capítulo, es cómo es posible conciliar estas dos grandes luchas políticas, la lucha democrática que en general se asocia con las luchas burguesas –el interés de la clase burguesa era esta búsqueda de libertad, y esa libertad se había realizado con la revolución francesa, con las constituciones burguesas-, cómo se concilia esta búsqueda de libertad con la búsqueda que es propia de los obreros, del proletariado. Después de la revolución francesa, que es más bien una lucha que se dirige al interés igualitario, es una lucha por la igualdad; cómo libertad e igualdad pueden conciliarse; cómo la democracia y socialismo pueden conciliarse. En principio, las luchas obreras suponían que las luchas socialistas incluían la democracia, y que todas las luchas obreras eran de por sí defensoras de la democracia. Pero los resultados de las revoluciones socialistas, la revolución soviética, en los países socialistas, muestran que no siempre la democracia y el socialismo son compatibles. Lo que se pregunta Rosemberg, ya en las primeras décadas del siglo XX, es en qué medida, democracia y socialismo son compatibles.

Luis: Después Laclau dice que Marx aparece en un momento en el que la dicotomía Pueblo / antiguo régimen había agotado su productividad. Y que el término enfrentamiento de clases se ve socavado desde un principio por no poder agotar la totalidad del cuerpo social. Es decir que, la sociedad entera no puede caer de un lado o del otro del enfrentamiento de clases, y una demostración de que este principio de enfrentamiento de clases es insuficiente, sería que el marxismo siempre tuvo que ser acompañado de teorías ad-hoc que lo salven, que lo puedan llevar a la práctica. Por ejemplo, la transición de la clase “en sí” a la clase “para sí”, --en momentos en que la clase obrera toma conocimiento de cuales son sus propios intereses para poder llevar a cabo sus acciones.
Marx piensa el hecho primario de la división de lo social sobre la base del enfrentamiento de clases, este principio se ve sin embargo socavado por la radical insuficiencia del hecho de que la oposición de clases era incapaz de dividir la totalidad del cuerpo social en dos campos antagónicos, en reproducirse automáticamente como línea demarcatoria en la esfera política, por eso la lucha de clases como principio fundamental de la división política debió ser siempre acompañado de hipótesis complementarias. Y estas hipótesis complementarias serían por ejemplo acerca de la conciencia de los agentes, el tránsito de la clase en sí a la clase para sí. Dice que siempre el principio político de la división social conserva el componente jacobino que consiste en postular un momento fundacional de ruptura, es decir, un espacio único de constitución de lo político. Que sólo cambia la visión temporal y que se relega a futuro esta división a la vez política y social.

Profesor: Veamos si lo podemos plantear en otros términos: Los análisis políticos tradicionales se valen de esta oposición entre el antiguo régimen y el Pueblo (o en la conceptualización que vimos en Rorty, entre el viejo léxico y el nuevo léxico). El viejo léxico es el léxico del antiguo régimen, esto es, el orden monárquico absolutista que tiene todos los resabios del orden feudal, el orden previo a la producción, el orden de los privilegios sociales de la nobleza y el sojuzgamiento del campesinado; ese es el Antiguo Régimen.
El pueblo es lo que se opone a este antiguo régimen, es lo que Rorty llama nuevo léxico, aparece el léxico democrático, el léxico por el cual ya no se habla de nobles y campesinos, o del clero o de la plebe, sino de ciudadanos. Todos son ciudadanos y en ese sentido son todos iguales; en el Estado, en la sociedad. Esta cultura en el antiguo léxico y del nuevo, entre el antiguo régimen prerrevolucionario y el régimen posterior a la revolución, es lo que corta a la sociedad por la mitad, la separa en dos bandos. Es la línea que determina el enfrentamiento político básico. Esto es lo que también Rancière planteaba como la demanda de la parte de los que no tienen parte. Este nuevo léxico es el del pueblo. Esta entidad “pueblo” es el surgimiento de un sector social que no tiene ningún lugar dentro de la sociedad. En el antiguo régimen no existe el pueblo; hay campesinos, hay nobles, hay rey, hay clero, pero no hay pueblo. El pueblo no existe, no tiene entidad.
Cuando surge el pueblo como entidad política, como sujeto político, se quiebra la sociedad tradicional y allí se instaura la política, la política en el sentido de Rancière, el nuevo léxico en el sentido de Rorty y la hegemonía en el sentido de Laclau.
Pero en esta conceptualización todavía se piensa que el antiguo régimen y también el nuevo planteo político, el nuevo sujeto que surge de la política está determinado por ciertas relaciones digamos, naturales. Así como en el antiguo régimen, cada uno de los elementos tiene un lugar, está determinado por una función, tiene un rol y a ese rol le corresponden ciertos intereses, surge un nuevo sector que plantea un interés distinto y esto obliga a redefinirse a todo el sistema social. Así también, parecería que la política consiste en este “péndulo” entre lo que Rancière llama policía y la política. O sea, el establecimiento de un orden constituido donde cada uno tiene su función y su parte y su retribución por la parte que cumple y un momento en el cual aparece un sector que no tiene parte y demanda todo.

Luis: Este sector que no tiene parte: ¿puede ser que Laclau diga que es esencial para su proyecto, la aceptación de la pluralidad y la indeterminación de lo social? Digamos, rechazando cualquier punto privilegiado de donde puede surgir una posición política. Dice que posteriormente al antiguo régimen, lo social va a estar más indeterminado, que al no poder quedar determinado el sujeto en una clase u otra, hay como una apertura de lo social, hay mayores posibilidades incluso de que no caiga ninguna de las categorías...

Profesor: Está bien. Agrego algunos elementos para aclarar más lo que él dice:
Lo que plantea Laclau es que, a partir de la revolución francesa, no hay ningún lugar natural en la sociedad. No hay ningún lugar que esté explicitado para ningún sector social. Y entonces, esta parte que no tiene parte, en realidad son todos; porque no hay ninguna parte natural. Nunca hay un estado policial consolidado, porque las partes son siempre históricas, están constituidas a partir de la acción de los mismos sujetos sociales. Nunca hay partes naturales o, si quieren tomar el lenguaje de Rancière, todas las relaciones sociales son políticas. De manera que, las luchas políticas después de la revolución francesa encuentran este inconveniente, que es el que nadie puede demandar que no se respetan sus intereses como parte, porque no hay partes....
Cada uno empieza a ser consciente que la parte en la que está, es en realidad el producto de una relación contingente. Estamos en ese lugar pero eso no es natural, no tengo derecho a pretender que se me conceda el beneficio que corresponde a esta parte naturalmente. Si quiero que se me responda a una demanda, pues tendré que luchar para que los demás me reconozcan que estoy haciendo eso y que soy una parte dentro del conjunto. Pero esas partes no están caracterizadas. No puede decir: nosotros los campesinos, nosotros los obreros, nosotros los estudiantes, somos el sector fundamental de la sociedad y exigimos que así como acordamos esto, que se no den estos derechos, porque no hay un sector natural. Este es el problema que tiene la política en la situación posterior a la revolución francesa, pero que se acentúa hacia la Segunda Guerra Mundial. Han debido pasar esos dos siglos para que la teoría política empiece a tomar nota de que todas las relaciones son contingentes.
Todavía Marx (y esta es la crítica central que le hace Laclau), está pensando que hay una determinación de los sectores de la sociedad de acuerdo a la posición que ocupan en la estructura productiva. O sea, Marx ya no piensa que los derechos o los intereses tengan que ver con la posición política, cultural o religiosa, pero piensa que hay un factor decisivo en la determinación de esos roles sociales que es el económico. Y por eso todavía, está pensando que la división fundamental de la sociedad es entre los asalariados que producen y no tienen capital y los capitalistas que tienen capital pero no producen, entre los propietarios que no trabajan y los trabajadores que no son propietarios. Piensa que la división básica de la sociedad pasa por allí y que todo lucha política no es más que una expresión de eso, de esa fragmentación básica de la sociedad.
Él decía es que Laclau señala que difícilmente se puedan establecer las relaciones directas o incluso indirectas entre los intereses políticos y los intereses económicos. Si uno lee la “Luchas de Clases en Francia”, o “El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, todos los artículos que Marx escribió en los que hace el análisis de luchas políticas francesas, se ve que los grupos políticos no son una representación directa de los intereses económicos. A veces los conservadores y los liberales hacen una alianza contra los socialistas; a veces los socialistas hacen alianzas con los conservadores reaccionarios, y uno no entiende. Si los socialistas están representando los intereses obreros, entonces ¿cómo hacen alianzas con los que aparecen como sus enemigos? Eso ocurre hacia 1870, cuando Marx hace estos análisis. Si hacemos los análisis en 1930 todavía es peor: ¿cómo los obreros socialistas pueden formar parte del nacionalsocialismo? ¿cómo pueden haber dado su aporte al nazismo? Esto, para los análisis marxistas, es incomprensible. Si la sociedad está fracturada centralmente entre los trabajadores, los asalariados que no tienen capital y los capitalistas que los explotan, ¿cómo puede ser que los obreros den su aporte, su voto, su presencia y su lucha al movimiento nacionalsocialista, que va contra sus intereses naturales? Éste es el problema que está planteando Laclau. Es un problema que se discutió durante todo el siglo XX, desde las categorías sociales del marxismo son objeto de discusión durante todo el siglo XX.

Luis: Lo que Laclau va a decir es que la política puede ubicarse a determinado nivel de lo social porque el problema de la política es el problema..... como la institución social, o sea de la definición de articulación de las relaciones sociales en un campo surcado por antagonismos.

Alumno: (Inaudible. Acerca del ejemplo de péndulo dado por el Profesor)

Profesor: Lo del péndulo es esta alternancia entre lo que Rancière llama policía y lo que Rancière llama política. A eso es a lo que me refería como relación pendular. Cuando las luchas políticas logran su objetivo se organiza un estado policial, a su vez se quiebra cuando aparece un nuevo sector de los que no tienen lugar y se inicia nuevamente la política, eso reorganiza a la sociedad en un nuevo estado policial y así sucesivamente. Esto es Rancière.

Luis: Me parece que lo que va a proponer Laclau es que este péndulo tiene distintos ejes sobre los cuales puede terminar oscilando. Como que no se puede localizar en determinado nivel de lo social ya que la política tiene que ver con el problema de la institución de lo social. O sea, de por dónde van a pasar los intereses que van a definir a lo político.

Profesor: Lo que no se puede hacer desde la perspectiva de Laclau (y esto es la crítica central a la tradición marxista anterior -y no sólo marxista- y a todas las teorías políticas anteriores), lo que no se puede hacer es pensar que lo político se define por el enfrentamiento de dos sectores que están instituidos naturalmente o históricamente o incluso económicamente en la sociedad. Todo sector social es el producto de una construcción, de una praxis, de una acción.

Alumno: No entendí el concepto de “el pasaje de la conciencia de clase en sí a la conciencia de clase para sí”.

Profesor: Es más bien una construcción del marxismo posterior a Marx. Lo que se plantea es que en todo proceso hay un desarrollo, y la acción, al ser proceso, implica siempre un desarrollo. La realidad nunca es lo dado, sino lo que se va desarrollando. Es el producto de la acción. Eso es lo real. La conciencia de lo que se hace también se desarrolla en un proceso. Yo no puedo tener conciencia de una realidad que se está desarrollando hasta que no se realiza, hasta que no de desarrolla completamente. Como toda realidad es procesual y toda conciencia de la realidad es procesual, podríamos distinguir dos momentos de la realidad y dos momentos de la conciencia de la realidad. Un momento de la realidad es cuando un proceso se inicia y no sabemos cuáles van a ser sus resultados finales: tenemos que esperar a que ese proceso se desarrolle para que se sepan cuáles son los resultados y qué es lo que es específicamente real, y lo mismo ocurre para la conciencia. Alguien puede tener una conciencia no desarrollada, de una situación de la cual está participando, y cuando esa conciencia se desarrolla, es una conciencia cabal y conpleta del proceso que estoy viendo. Estos dos momentos de la conciencia se llaman, conciencia “en sí” y “para sí”. Sólo se llega a saber quién es, cuáles son sus rasgos, cuáles son sus intereses, cuáles son sus características, después del desarrollo de la acción, no antes de la acción. Pero en el comienzo de la acción ya está presente la posibilidad, la virtualidad de esa conciencia. Pero no se puede desarrollar la conciencia sino a través del proceso de la acción. Lo marxistas, para explicar porqué los obreros actúan a veces en contra de sus intereses objetivos, decían: porque la conciencia de los obreros todavía no está desarrollada de manera acorde a sus intereses y su acción en el proceso de producción. Cuando se desarrolle la acción y, acompasadamente con la acción se desarrolle la conciencia, cuando tengan una conciencia “para sí”, entonces no va haber esa incompatibilidad entre lo que piensan y lo que hacen. En principio, los marxistas apuestan a la acción y dicen que la conciencia puede ser contradictoria, puede parecer que los obreros piensan conservadoramente, pero en realidad su práctica no puede ser no revolucionaria. La conciencia se desarrollará después. Si adhieren al nazismo, es porque allí la ideología deforma el conocimiento que tienen de sí mismos, de sus intereses y por eso se explica que adhieran al movimiento contrario a sus intereses objetivos. Pero cuando esa conciencia se desarrolla a través de un proceso, de lucha y de acción entonces se va también a formar una conciencia madura y adecuada a la realidad
Laclau dice que estos desarrollos se hacen agregando hipótesis suplementarias, porque los hechos contradicen la hipótesis central, que es que la sociedad está divida entre los asalariados y los capitalistas y que cada grupo tiene intereses objetivos y responde a ellos. Como no ocurre que los que pertenecen a un sector o al otro se comporten de acuerdo a sus intereses objetivos, entonces, se acude a estas hipótesis complementarias, de la conciencia en sí y para sí, del papel de las ideologías y de los medios de comunicación, etc., etc.

Profesor: Lo último que mencionaste antes de toda intervención, si podés volver a leerlo.

Luis: Él lo que decía es que la política no puede localizarse a cierto nivel de lo social porque el problema de lo político es el mismo problema de la institución de lo social.

Profesor: Es lo mismo que Rancière planteaba como lo propio de lo político. No es solamente la ejecución sobre ciertos términos, ciertos intereses o sobre distintos aspectos inmediatos, sino de lo que se trata antes que nada es del planteo del escenario del diálogo. Quiénes son los actores, esto está planteado en toda lucha política. No actores que ya están constituidos, que ya están definidos, y que luchan entre sí para ver quién vence al otro, sino que la discusión básica es sobre quiénes son los actores y sobre qué están discutiendo, sobre qué están luchando. Esto es lo básico de la política. Y no está definido ni por las estructuras sociales, ni históricas ni económicas. Eso no está definido, sino que es el producto de relaciones contingentes. O sea, que siempre está en discusión quiénes son los actores.

Luis: Porque el problema de lo político tiene que ver con la definición y articulación de las relaciones sociales. Él dice que es un campo surcado por antagonismos. Para explicar este antagonismo va a hablar de tres tipos de relaciones. Primero toma las relaciones de subordinación, que son propias del antiguo régimen, que consisten en una serie de posiciones diferenciales; el antagonismo no existe en ellas, porque al estar legitimadas las diferentes posiciones, no hay antagonismo posible.

Profesor: ¿Cuáles serían ejemplos de relaciones de subordinación?

Yessica: La del esclavo subordinado a las decisiones del amo.

Profesor: ¿Otros ejemplos?

Luis: El noble y el lacayo.

Profesor: ¿Algún otro?

Alumno: Empleado y empleador.

Profesor: Éste es importante, porque desde la perspectiva tradicional, desde una interpretación desde el marxismo tradicional los intereses de los empleadores y de los empleados, de los capitalistas y de los trabajadores, son intereses contradictorios. Esto es, no solamente se oponen sino que se excluyen, y lo que se muestra al hablar de relaciones de subordinación, es que estos intereses no son contradictorios, sino que en muchos casos son complementarios, es decir, que uno requiere del otro. No hay patrones sin obreros, ni obreros sin patrones tampoco. De manera que, un orden de subordinación no es un orden que implique necesariamente una lucha y un antagonismo. Al contrario, si todos los elementos guardaran su lugar, el resultado sería lo que Platón llamaba una polis justa. Esto es: donde cada sector cumpla con su papel y no haga otra cosa que no sea la suya propia.

Alumno: No habría lucha de clases.

Profesor: No habría lucha de clases y se daría lo que Rancière llama la policía o lo policial, donde cada uno de los sectores tendría una función, un papel o rol, una tarea dentro de un sistema, y como consecuencia de ese aporte, también tendría una retribución, un beneficio: la distribución de la riqueza social. Ese sistema sería perfecto, funcionaría todo correctamente, y allí no habría conflicto alguno. Es también, de alguna manera, lo que Marcuse planteaba como el desarrollo de la sociedades industriales avanzadas, como la unidimensionalidad. En un sistema unidimensional, todas las partes tienen las satisfacciones que corresponden a sus roles y sus demandas, y las demandas críticas y contradictorias con el sistema no aparecen o se disuelven.

Luis: Laclau le hace una crítica a Marcuse.

Profesor: Está bien, pero para ir entendiendo los significados de los conceptos que utiliza Laclau, necesitamos hacer algunas comparaciones, aunque haya diferencias y críticas. Retomemos las conceptualizaciones que ya desarrollamos antes. Después podemos hacer las diferencias e incluso, desarrollar las críticas.

Luis: Después de las relaciones de subordinación, él habla de las de opresión, y dice, que son aquellas relaciones de subordinación que al estar atravesadas por un antagonismo, constituyen las relaciones de opresión. Ya no hay posiciones diferenciales, sino que están más cercanas a las equivalencias entre distintos actores.

Profesor: Agon, lo agonal, significa “lucha”. Las luchas agonales, en los griegos, eran las peleas, los combates. Y ant-agonismo es la “lucha contra”; la lucha de los contrarios. El antagonismo es cuando se plantea un conflicto, una lucha entre dos posiciones que se consideran contrarias. Las relaciones de subordinación no son de por sí antagónicas; no son antagónicas ni contradictorias. Una relación de subordinación, cuando empieza a ser sospechada de injusta, de no natural, de desigualitaria, entonces, se convierte en una relación de opresión. Es decir, cuando alguien empieza a luchar contra una relación de subordinación determinada, esa relación se convierte en una relación opresiva y es el ámbito donde se produce la “lucha contra”, esto es, el antagonismo. Las relaciones antagónicas son aquellas en las cuales uno de los elementos de una relación de subordinación no acepta esa relación, comienza a considerarla injusta y, por lo tanto, lucha contra esa relación.

Alumno: Vos dijiste que recién ahí surge la opresión. Pero ¿no es una opresión previa que sale a la luz de algún modo?

Profesor: No, porque previamente nadie la considera como opresiva. Y si nadie la considera opresiva, no es opresiva, porque no hay relaciones naturales (ni naturalmente opresivas).

Alumno: Hasta que no se ponga en tela de juicio y no haya una lucha.

Profesor: Exactamente. Esto es lo que se desprende coherentemente de los supuestos teóricos que planteamos antes. Si ninguna relación es natural, no hay justicia natural ni injusticia natural.

Alumno: Pregunta acerca de las relaciones antagónicas (inaudible).

Profesor: ...y son naturalmente contradictorias, por eso no es necesario probar que son antagónicas. El antagonismo, la lucha de clases, desde esa interpretación se derivan necesariamente de la contradicción que hay en la relación misma. Lo que plantea Laclau es no hay ninguna relación natural o contradicción. La contradicción aparece cuando hay lucha y dice no esto no es justo.

Alumno: Entonces, Marx saltea las relaciones de subordinación. Para él no hay relaciones de subordinación armónicas sino que directamente son relaciones de opresión.

Profesor: Habría relaciones de subordinación que no implican ningún problema. Hay distintas relaciones sociales. Que en una fábrica haya un jefe de fábrica, que tome decisiones sobre el funcionamiento de un área de la producción no se cuestionaría. Es una relación de subordinación. Lo que sí se cuestiona es que el resultado de la producción social sea apropiado por una parte y no por la sociedad en su conjunto; pero que haya ciertas relaciones de mando y obediencia es, incluso, necesario para un proceso tan complejo como es que resulta de la división del trabajo. Sí se acepta que haya ciertas relaciones de subordinación que son siempre relaciones de subordinación. Y hay otras relaciones que son siempre opresivas. Todas las relaciones que implican esta contradicción entre trabajo y capital, son relaciones opresivas. Y todas las relaciones opresivas son la expresión de esta relación básica opresiva. Esto es lo que planteaban las distintas perspectivas del desarrollo del socialismo y del marxismo. Si hay un problema dentro de la clase obrera; por ejemplo, si el marido le pega a la mujer, esa es una expresión de la violencia de clases que se refleja en los trabajadores. Cuando se resuelva el conflicto básico, que es el de la violencia de clase, también automáticamente se van a resolver este tipo de conflictos que derivan de él. Todo conflicto es una derivación directa de un conflicto básico que atraviesa la sociedad, que es el conflicto entre capital y trabajo.

Luis: Laclau dice que el antagonismo sólo puede cambiar en la medida que se subvierta el carácter diferencial positivo de una posición subordinada del sujeto.

A. El antagonismo sólo podrá cambiar, en la medida que se subvierta el carácter diferencial positivo de una posición subordinada del sujeto.

Profesor: El “carácter diferencial positivo” es la aceptación de las relaciones de subordinación como naturales. Por ejemplo, pensar que es natural que las mujeres estén subordinadas a los varones, pensar que es natural que los jefes tengan relaciones de mando sobre los obreros, sus empleados, que los blancos den órdenes y organicen a los negros, etc.. Si tomamos estas relaciones como naturales, no hay ningún antagonismo y no hay ningún problema. No hay ningún conflicto. Para que surja la relación de opresión, es necesario que algunos de los términos de la relación, cuestione esto que parece natural y plantee que no lo es, que es injusto, que es opresivo, que no está bien, que es desigualitario o ilegítimo. Allí se genera el antagonismo, cuando se cuestiona la naturalidad, la positividad (son sinónimos) de las relaciones de subordinación.

Luis: Naturalidad ¿es sinónimo de qué?

Profesor: De positividad. Porque la gestación de una lucha es una relación negativa, no positiva. Es un movimiento negativo porque niega lo natural o dado. Si digo: es natural que los jefes manden, porque si no todo sería un caos, allí no hay conflicto alguno. Se establecen las relaciones como positivas. Podés justificar esto diciendo que es necesario, que así Dios lo quiere, que las tradiciones son estas, etc.. El asunto es que mientras se vean estas relaciones como positivas, y la subordinación como algo que está establecido positivamente, no hay ninguna opresión. De manera que ninguna relación es por sí misma opresiva.

Luis: Bueno, el discurso democrático va a permitir que diversas formas de resistencia se articulen y que se posibilite una lucha contra las distintas desigualdades. Él va a dar el ejemplo de una feminista llamada Mary Wollstonecraft que surge un par de años después de la revolución francesa, pero en Inglaterra, y dice que es condición de posibilidad de este tipo de apariciones que haya desplazamiento de la igualdad política a la igualdad entre los sexos. Tiene que ver con la instauración en el imaginario social de estas ideas de libertad e igualdad para que puedan empezar a plantearse estos antagonismos, estas luchas. La democracia lo que va a permitir es articular estas distintas luchas.

Profesor: Entonces, lo que Laclau entiende por democracia es un movimiento tendiente a la igualación de las condiciones sociales. Este concepto lo toma de Tocqueville. La democracia consiste en un movimiento que tiende a la igualación de las condiciones sociales y eso se “inventa” con la revolución francesa. Es la “invención democrática”. Acentúa que no hay nada natural. No hay nada natural en las relaciones igualitarias pero tampoco en las relaciones tradicionales. Lo que plantea la revolución democrática es una igualación en las condiciones. Si determinadas relaciones han llegado a establecer ciertos parámetros igualitarios, ¿por qué no igualar también las otras relaciones de subordinación?
El establecimiento de los estados de derecho garantiza la igualdad de todos ante la ley. No hay privilegios, no hay leyes particulares para un sector de la sociedad, no hay derechos para un sector de la sociedad que no tengan los demás. Si somos iguales en los derechos políticos, ante la ley, ¿por qué no seríamos iguales también en los derechos económicos o en los culturales? Antes que la feminista inglesa, existió una francesa que en la época de Robespierre y basándose el la declaración universal de los derechos del hombre, dijo: si todos los hombres son iguales en base a esta declaración de derechos, yo exijo que me dejen votar. Si somos todos iguales, no veo cuál es la razón de que se diferencien los varones de las mujeres a la hora de votar. Si hay igualdad de derechos de todos los seres humanos (y las mujeres son seres humanos), quiero votar.

Luis: Bueno, él dice que en este momento hay una transformación de la lógica de la equivalencia. Es decir, que la lógica de la equivalencia, se transforma en el instrumento fundamental de la producción de lo social. De allí en más la igualdad de condiciones es lo que va a determinar a la sociedad y por ende a la política.

Profesor: Hagamos dos aclaraciones. Una primera aclaración sobre las relaciones de dominación: qué son las relaciones de dominación. Hablamos de las relaciones de subordinación, de opresión, pero no de dominación. Quiero aclarar un poco eso. La otra aclaración que necesitamos es sobre lógica de la diferencia y la lógica de la equivalencia.

Luis: Las relaciones de dominación tienen que ver con un agente externo. Son las relaciones de subordinación que, desde una perspectiva externa, se consideran ilegítimas.

Yessica: Son relaciones de subordinación ilegítimas para un agente externo a la relación.

Profesor: ¿Qué es dominación? Son ciertos tipo de relaciones de subordinación...

Yessica: ...Que son consideradas ilegítimas por un agente externo.

Profesor: ¿A qué se llama “agente externo”?

Yessica: Alguien que no forma parte de esa relación.

Profesor: Por ejemplo, una relación de subordinación es la que hay entre el empleador y el empleado ¿qué sería lo externo?

Luis: Alguien que no trabaja, que no está en relación de dependencia

Profesor: ¿Que no está en relación de dependencia y que no depende de nadie?

Luis: Que no depende de nadie, claro

Profesor: Esta bien, eso podría ser (hablando del que no depende de nadie). De lo que se trata es de un agente externo a este tipo de relaciones. Se trata de relaciones de otro tipo. Por ejemplo, el que está en una relación de género, o en una relación de siervo o campesino y dueño de la tierra. Esas son relaciones distintas. O el que está luchando por la no contaminación del suelo, está en una relación distinta a la relación de subordinación. Una relación de dominación es aquella considerada ilegítima desde la perspectiva de un sujeto externo a esa relación. Alguien que no es ni empleador ni empleado. Si es considerada desde uno de los términos de la relación, nunca podría ser considerada ilegítima.

Alumno: O sea, es una subordinación ilegítima considerada desde el aspecto externo. Desde una tercera parte.

Profesor: Claro. Porque desde dentro, la relación no podría ser considerada ilegítima. Para los que están metidos en esa relación no es una relación ilegítima.

Alumna: ¿En todos los casos?

Profesor: No, en los casos en que esas relaciones se han convertido en sedes de antagonismos, o sea que hay un conflicto, hay uno que considera que la relación es ilegitima, pero no los dos. Como ese que considera la relación ilegítima siempre es el que está en relación de subordinación, aquí para darle mayor distancia, “objetividad”, al cuestionamiento de la relación, se la ve desde una perspectiva exterior. Ni desde el victimario, ni desde la víctima.

Alumno: ¿.......esa tercera persona?

Profesor: Es el que está en otra posición, en otro tipo de relaciones.

Alumno: Que forma parte de esa relación particular.

Profesor: Claro, pero que no está metido en ese tipo de relaciones. Laclau está pensando en esto que surge a partir de la revolución francesa con la declaración de los derechos del hombre, en donde a partir de estas relaciones igualitarias se cuestionan otros tipos de relaciones de subordinación en otros aspectos. No solamente se trata del aspecto político que es lo básico de la declaración de los derechos, sino que empieza a cuestionarse otro tipo de relaciones (religiosas, tradicionales, culturales, sexuales)

Yessica: Íbamos a explicar las dos lógicas: por una lado la lógica de la equivalencia y por otro lado la lógica de la diferencia.

Profesor: Esto es interesante porque Laclau conceptualiza lo que en Rancière está sin conceptuar, aunque es considerado como lo esencial de la política. Esto que Rancière llama la política, es decir, el surgimiento de una parte de los que no tienen parte, es descripto y ejemplificado en términos históricos a partir de la experiencia de griegos, de los romanos, del proletariado, pero no conceptualizado. Laclau dice que hay como dos lógicas que funcionan en la política para que surjan los sujetos políticos y planteen la lucha política. Éstas son las dos lógicas que ellos van a describir.

Yessica: La lógica de diferencia plantea que hay diferentes funciones y diferentes beneficios y diferentes partes, por lo cual es un sistema orgánico, un sistema donde hay ciertas jerarquías. Esta lógica equivale a lo que fue el antiguo régimen o el estado hobbesiano.

Profesor: Un sistema de diferencias es el equivalente a un sistema orgánico, a pensar a la sociedad como un organismo. En un organismo hay distintos órganos: cada uno con una función específica, que no es reemplazable por la de otro órgano, y como resultados de esas funciones, el organismo en su conjunto desarrolla la vida. Cuando cada parte cumple con su función, el organismo es saludable y todo va bien. Cuando alguna parte empieza a descalabrarse o a no funcionar correctamente, surge un indicio de enfermedad en el organismo y del no funcionamiento del sistema. Todas las lógicas políticas tradicionales tienden a pensar a la sociedad como un sistema de diferencias, estableciendo roles, funciones y viendo cómo cada una cumple con su parte; tiene sus propios intereses, sus propios fines y como se armonizan con los otros. Esto es lo que Platón llamaba la polis justa. Un sistema en donde hay, desde la perspectiva platónica, tres funciones básicas: un sector que provea los elementos necesarios para la supervivencia (éstos son los campesinos, los artesanos, los trabajadores, los oficios, todo lo que haga a la satisfacción de las necesidades básicas). Un sector que se ocupe de la defensa, de los ataques exteriores y de las luchas internas, de las guerras civiles (el sector de la policía, de los militares). Y otro sector que gobierne, que establezca el orden del funcionamiento de la polis. Si falta alguno de estos tres sectores; si faltan los productores, la defensa o los que gobiernan, la polis se disuelve. Una polis es justa cuando cada una de estas partes cumplen su función y sólo eso. Esto es un sistema perfecto de diferencias. Cada parte tiene su función, esa función es irremplazable y al cumplir esa función se realiza todo el organismo.
Otra referencia que utiliza Laclau para hablar de este sistema de diferencias, es el concepto de lengua en Saussure. La lengua es un sistema de signos y es un sistema relacional de signos. Esto es, cada signo tiene un valor dentro de ese sistema por las relaciones de oposición con el conjunto de los otros signos que componen ese sistema. O sea, ningún signo se define por sí mismo, ninguno tiene un valor natural, sino que cada signo recibe su valor por su posición diferencial respecto de los otros signos del mismo sistema. Para que esto pueda ser así, el sistema de la lengua tiene que ser cerrado. Si hacemos una análisis diacrónico del sistema de la lengua no entendemos nada. Para que se pueda entender cómo se produce la significación hay que cerrar el sistema y así determinar el valor de cada término, de cada signo en el sistema, de acuerdo a las relaciones que establece con los demás.

Alumno: O sea, que a lo largo del tiempo ese valor va a modificarse.

Profesor: Pero eso no forma parte del análisis....

Alumno: Se suprime la variable “tiempo”.

Profesor: Si se incluyera la variable tiempo, no se podría entender cómo se produce la significación; porque al incluir la variable tiempo, se introducen nuevos valores que hacen cambiar toda la relación. Si un solo término no estuviera definido, no se podría definir nada. Por eso el sistema tiene que ser cerrado. Así se ha tendido a pensar la sociedad y los sistemas políticos. Todas las teorías clásicas entienden la sociedad como un sistema positivo de valores diferenciales, donde hay distintas partes que tienen su función, su jerarquía, su lugar, su posición y eso es lo que hace que el conjunto funcione. Esto que permitía explicar el funcionamiento de las sociedades antes de la revolución. Después de la revolución francesa ya no es suficiente, porque allí se introduce una lógica diferente, que es lo que Laclau llama la lógica de la equivalencia.

Alumna: ¿Quiénes son los actores que le dan la función a todos los integrantes del organismo?

Profesor: Es el sistema. No hay ninguna parte que de valor, sino el sistema mismo. El sistema no es la suma de las partes, porque las partes no tienen valor independiente, no tienen valor en sí.

Alumna: Claro, pero así el sistema es medio impersonal...

Profesor: Sí. El sistema es impersonal. Lo mismo que define a los “objetos”, define también a los sujetos. Foucault piensa los sistemas de poder de manera análoga. No son unos sujetos que se imponen a los otros, sino que lo que hacen termina por articular relaciones de poder que se imponen a cada uno, y que incluso imponen modelos de subjetividad.

Alumna: ¿Podemos poner un ejemplo?

Profesor: Hablé del ejemplo del sistema de la lengua, hablé del ejemplo de la polis platónica. Podemos pensarlo desde el sistema político del régimen anterior a la revolución. Allí hay distintas funciones: hay un rey, hay nobles, hay clero, hay artesanos, hay campesinos, hay mujeres, etc. Cada uno de estos sectores tiene funciones específicas que le son propias y recibe a cambio del ejercicio de esa función una recompensa, una compensación que hace que el sistema funcione. Si alguna de esas partes no recibe lo justo, hace el reclamo y se restituye el orden, etc. El campesino puede hacer un reclamo porque no tiene las herramientas de trabajo y entonces reclama al señor que sin las herramientas adecuadas no puede hacer el trabajo. Si no puede hacer su trabajo la cosecha va a salir mal y si la cosecha sale mal van a comer mal también los señores. Y entonces, el señor conseguirá las herramientas adecuadas para que el siervo pueda trabajar. Si no las consigue el sistema va a empezar a funcionar mal hasta que venga un señor que cumpla su función y vuelva a reestablecerse la normalidad. Eso es un sistema de diferencias.
Podemos pensar en un régimen familiar: Está el padre de la familia, la madre que es a su vez esposa del padre de la familia, los hijos, los sirvientes, los parientes cercanos y parientes lejanos, todos constituyen la familia. Cada uno cumple una función para que la familia funcione.

Alumna: Está bien, lo del lenguaje era una analogía de esto.

Profesor: No, el lenguaje es un modelo para pensar un sistema de diferencias.

Alumna: Esta bien, ahora entiendo.

Profesor: Es el modelo tomado de la lingüística que ha permitido explicar el funcionamiento de otros sistemas sociales. Eso es lo que ha hecho el estructuralismo, tomar el modelo y exportarlo a distintos sistemas sociales, culturales.

Alumno: En la lengua, los valores son arbitrarios.

Profesor: No hay valor arbitrario. No hay significado arbitrario, tampoco. Todo valor de los signos está determinado por el sistema. No es “alguien” el que determina el valor, sino el sistema mismo, la posición que los signos ocupan dentro del sistema. Lo que significan mis palabras no es lo que yo quiero que signifiquen, sino aquello que se determina por las relaciones entre los signos de las frases que estoy diciendo. Y eso, a su vez, está posibilitado por la lengua castellana, que es la que estamos utilizando. Si yo no procedo a ordenar mi discurso de acuerdo con el sistema de la lengua castellana, el resultado es que no puedo expresarme y ustedes no entienden nada. Puedo variar la construcción de las oraciones (hablar), pero en todas estas variaciones, lo que hago es cambiar los signos de posición, para que el resultado sea entendible. Pero nunca introduzco ningún elemento que no sea el que está definido por la lengua.
Para poder ser comprensible en el lenguaje debo utilizar las reglas que tiene la lengua castellana, de una o de otra manera. Podré hacer distintas combinaciones. Esto es todo posible dentro del sistema de signos, pero no puedo utilizar otras reglas, no puedo utilizar otros elementos. ¿Quién define cuál es el valor que tienen los signos que estoy utilizando? Nadie; es la lengua. No lo defino yo, no lo definen ustedes, ni lo define la Real Academia Española; lo define la lengua. En todo caso, lo que hace la Real Academia es institucionalizar el uso.

Luis: Para aclarar un poco lo que decía Iván recién, quiero decir que el post-estructuralismo va a decir que lo arbitrario en el signo es aquella relación que une al significado con el significante. Lo que es arbitrario es la relación entre significado y significante en el signo.

Luis: La forma más sencilla de ver la lógica de la equivalencia, tiene que ver con lo que instaura la revolución francesa y la declaración de los derechos del hombre, que proporciona las condiciones discursivas para que las distintas formas de lucha resultantes de las relaciones de opresión, empiecen a equivalerse entre sí, y se construya como una lucha única. Las formas de desigualdad aparecen como ilegítimas y antinaturales y esta fuerza subversiva del discurso democrático, es lo que permite que las ideas de igualdad y libertad se desplacen a campos cada vez mayores.

Profesor: Si la lógica social tradicional es un sistema de diferencias, un sistema jerarquizado donde hay funciones distintas para cada elemento, una lógica equivalencial introduce una nueva relación, que es la de la igualdad.
Ya no se plantea: el patrón es diferente al empleado, las funciones son distintas, los gustos son distintos, los objetos son distintos, los pensamientos son distintos; todo es diferente entre empleador y empleados. Por lo tanto, los beneficios son también diferentes. Cuando se introduce una lógica igualitaria, lo que se dice es: en tanto ambos somos humanos, por ejemplo, somos iguales.
Entonces, el empleador no tiene por qué pretender un beneficio que no tenga yo, porque yo soy igualmente humano. Así que si él tiene un beneficio como empleador, yo quiero el mismo beneficio. Porque somos iguales en un aspecto; entonces también tenemos que ser iguales en esta otra relación.

Alumno: ¿Eso es compatible en la realidad?

Alumno 2: Por ejemplo, en vez de hablar de peras y manzanas; hablar de frutas. Tienen una generalidad en común, o sea, a mí me da la sensación de que lo que está diciendo él, es hacer tabla rasa con todas las diferencias que en realidad son contingentes. Al ser relaciones sociales, lo único que tenemos en común realmente que es que pertenecemos al género humano, de ahí parten los derechos fundamentales.

Profesor: Si vos decís, lo que tienen en común las peras y manzanas es que son frutas, ahí sólo hay diferencias: la pera sigue siendo pera y la manzana, manzana.

Iván: Pero ¿vos no dijeste....que querían los mismos beneficios? ¿El mismo beneficio un empleador que un empleado? Eso no me queda claro.

Profesor: Toda lógica equivalencial es incompatible con la lógica diferencial. Por eso Laclau dice que la lógica equivalencial introduce una subversión de las relaciones diferenciales, y dan vuelta todo. Si lo natural es que haya patrones y obreros, y que los patrones tienen una función distinta a los obreros, y tienen un beneficio distinto de los obreros, al plantear una lógica igualitaria, se rompe con estas distinciones, sosteniendo que se tienen los mismos derechos o los mismos beneficios.

Iván: ¿Esto tiene alguna relación con el tema del comunismo, con el tema de la extinción de las clases? ¿Es una analogía?

Profesor: Si, en el plano económico implica la disolución de diferencias de clases. ¿Por qué el capitalista tiene un beneficio que yo no tengo (eso que se llama el beneficio del capital)?

Damiana: La lógica de la equivalencia ¿hasta qué punto llega? ¿Se disuelve toda diferencia? Me parece que no es realista. ¿Hasta dónde llega? ¿Cuál es el límite de la equivalencia?

Profesor: No ha límite.

Damiana: ¿Es total?

Profesor: Pero vos decís, somos todos diferentes, guarda, ¡¿Hasta donde quieren ir?! Desde esta lógica no somos todos diferentes, somos todos iguales.

Luis: La lógica de la equivalencia tiene que ver con la aceptación de diferencias múltiples. No justificamos que son diferentes, aceptar que las diferencias se multipliquen y que eso no está mal.

Profesor: Pensemos un ejemplo. ¿Cuáles son las relaciones que hay en esta clase?

Damiana: Profesor, alumnos.

Profesor: ¿Y cómo es esa relación?

Sofía: De subordinación.

Profesor: ¿En qué se da la subordinación?

Damiana: En las llegadas tarde.

Profesor: Bueno, ¿en qué mas?

Alumno: En las capacidades.

Profesor: Que, ¿yo soy más capaz sexualmente que todos los demás?

Alumnos: Risas.....

Alumno: Las capacidades intelectuales y los medios de cohersión.

Iván: Usted, según Foucault, en esta clase tiene el poder.

Profesor: En Foucault, no hay nadie que tenga el poder. El poder se ejerce, no se tiene. Y el poder se ejerce como una forma de relación. Siempre hay dos fuerzas implicadas en una relación de poder. No se puede decir, ni que yo tengo el poder, ni que sólo yo ejerzo el poder en la relación. Todos ejercemos un cierto poder, porque el poder se ejerce como fuerza y como resistencia a la fuerza. Entonces, todos ejercen distintas fuerzas y distintos poderes. En esta relación, ¿cuál es la subordinación?

Alumno: Por funciones y objetivos.

Profesor: Bueno. ¿Cuáles serían esas funciones diferenciales?

Alumnos: Aprender y dar conocimiento.

Profesor: Bueno, una relación de subordinación podemos establecerla en esos términos. Hay una relación de enseñanza – aprendizaje. Las funciones de aprendizaje no son las mismas funciones que las de enseñanza. Cada uno en la medida que cumple con esas funciones, tiene las retribuciones que le corresponden. ¿Hay otras formas de subordinación?

Damiana: ¿Además de las de enseñanza – aprendizaje?

Profesor: Sí.

Yessica: Estamos subordinados a sus decisiones, también.

Preofesor: Pero eso dentro de esta relación de enseñanza – aprendizaje. No están subordinados a mis decisiones en todos los ámbitos. Si a mí me encanta el celeste, no van a venir todos de celeste la semana que viene ¿no?

Iván: Existe una subordinación de todos nosotros al cumplimiento de las normas del establecimiento.

Profesor: Está bien. ¿Y esas normas qué funciones determinan? El problema es que allí, no salimos de la misma relación de subordinación. Como es una institución de enseñanza – aprendizaje, en definitiva, lo que determinan esas normas son las funciones de los docentes y las funciones de los alumnos. Estamos en la misma relación.

Miguel: Uno es libre de dejar la clase. Digo, las normas están pautadas y uno las acepta o no, pero tiene la libertad de irse.

Profesor: No, en realidad no. Si vos querés cumplir con tu función, tenés que aceptar las normas. No podés irte. Si te vas, no sos miembro de la institución. Si Juancito no está más, está libre, no es alumno de esta materia. Pero hay otro tipo de relación de subordinación además de la de enseñanza – aprendizaje. Esta es una universidad privada y ustedes pagan para que se les brinde un servicio. Esa es la relación entre consumidor y los que proveen bienes de consumo. Desde ese punto de vista, Ustedes están pagando un servicio, y de hecho si no se les presta el servicio por el cual pagan, ustedes pueden hacer la denuncia correspondiente. Pero allí la denuncia no la van a hacer en el Ministerio de Educación, la van a hacer a la defensa del consumidor o a algún otro lado. Ni van a hacer una movilización estudiantil porque, por ejemplo, les aumentan la cuota. Eso no tiene que ver con la relación enseñanza – aprendizaje, sino como consumidores damnificados o como clientes engañados. Es otra relación de subordinación. Hay también otras relaciones que a veces no son tan explícitas. Por ejemplo, en la medida en que nuestra cultura es machista, hay una relación de subordinación de las mujeres.

Sofía: ¿Acá?

Alumnos: Acá no. Risas y discusión

Profesor: Bueno. Lo saco de contexto de este grupo pero pregunto, de los últimos presidentes del centro de estudiantes ¿cuántos son mujeres?

Damiana: Son todos varones.

Profesor: ¿Por qué? ¿Cuál es el sexo de la mayoría de los alumnos de la facultad? Si la mayoría de los estudiantes son mujeres, ¿Cómo es que los presidentes del centro de estudiantes son varones?

Luis: Pero eso tiene que ver primero, por la inacción de un lado y la acción por el otro. Yo no ví mujeres que encabecen las listas.

Sofía: Por ahí no les interesa.

Profesor: A eso me refiero cuando hablo de relación de subordinación, al pensar que eso es lo que hacen los varones. ¿Para qué me voy ofrecer, si eso es lo que hacen los varones?

Luis: Esta bien. Entonces, si decimos que el machismo en la sociedad argentina no funciona como una relación de opresión, porque si fuese tal, no habría lugar a que el machismo fuese cuestionados. ¿no?

Profesor: Claro, en muchos aspectos es todavía, una cuestión de subordinación que no se ha convertido en una relación de opresión. En otros aspectos, sí. En algunos aspectos eso esta cambiando.

Luis: Sí, en aquellos aspectos en que la mujer no se asume como subordinada, o como igual para compartir la subordinación.

Profesor: ¿Cómo sería un ejemplo de lógica de equivalencia? En estas relaciones que planteamos como ejemplo de relaciones de subordinación. ¿Cómo sería establecer una lógica de equivalencia en este contexto de las diferencias? ¿Cómo sería posible una relación igualitaria en este contexto de subordinación?

Alumno1: Para mí sigue habiendo una relación de subordinación en cuanto a las capacidades intelectuales. Herramientas para comprender la realidad o por lo menos la realidad que presentan los autores. El Profesor tiene muchas más herramientas.

Profesor: Entonces una relación de equivalencia es imposible.

Alumno1: No, no es imposible.

Profesor: ¿Como sería?

Sofía: Equivalencia de estar todos sentados acá.

Luis: Si vos lo planteas en términos de conocimiento, hay relación de equivalencia desde los costados del profesor, todos alrededor. La subordinación es de cada uno de nosotros para con el Profesor. Pero hay equivalencia entre todos nosotros.

Profesor: El funcionamiento de la lógica de equivalencia se da porque lo que se establece como equivalente en un plano se difunde a otro plano. Lo que se pensó inicialmente para funcionar como igual dentro de una relación, es extrapolado a todas las otras relaciones. ¿Cuál es esa relación que inicia la lógica de equivalencia? La lucha por la igualdad política. Esto es lo que se logró a partir de la revolución francesa. Esto es lo mismo que plantea Rancière con su concepto de la política. Los que tenían lugar en una relación de subordinación, empiezan a plantear que son iguales a los otros, que tienen el mismo aporte que los otros, que es la libertad. Esto es lo que inaugura esta lógica, primero desde lo político, pero se extiende a los otros planos. Es lo mismo que se plantea en el plano de las relaciones entre los sexos. O sea, primeramente se aceptan las diferencias como naturales: las mujeres están subordinadas a los varones, eso lo vimos en Aristóteles que lo justificaba por las diferencias existentes en la razón. A partir de la lucha de revolución francesa, los distintos sectores, empiezan a decir: “nosotros somos iguales y exigimos los mismos derechos”. En principio el derecho político, pero después exigen otros derechos y otras igualdades.

Alumno: (no se escucha). Acerca de los derechos.

Profesor: Lo que pasa es que ese concepto de ser humano, en la época de la revolución francesa, sólo es igualitario a nivel político, porque como productor o como varón o como blanco, no hay igualdad. Y la lógica de la equivalencia empieza a plantear las condiciones de igualdad en todos los otros planos. Las mujeres se empiezan a plantear la igualdad en términos políticos, luchan por el derecho a votar, pero después también quieres igualdad en las condiciones de trabajo. Dicen, si los varones tienen un trabajo remunerado y asalariado ¿Por qué yo no tengo salario? Yo quiero igualdad de condiciones. Entonces, se plantea la igualdad, ya no sólo en el plano político, sino en el plano económico, en el plano laboral, en el plano cultural. Los que estudiaban en la universidad, en el siglo pasado, eran todos varones. ..

Alumno: La equivalencia es indefinida...

Profesor: Es indefinida porque al no haber lugares naturales o funciones naturales, vos podes plantear una igualdad en todos los planos en todas las funciones.

Damiana: ¿Esto es un debate que se da en la realidad? ¿Existe un debate entre lógicas?

Profesor: No, no hay debate entre lógicas. Lo que está haciendo Laclau es mostrar cuál es la conceptualización con la que se ha tratado de explicar la realidad política y social de las teorías anteriores. Esto es lo que llama lógica de las diferencias. Todas las teorías políticas responden a una concepción organicista o estructural o diferenciada de los elementos que componen la sociedad. Y han tratado de entender los conflictos sociales porque algunos de los elementos cumplen mal su función o hacen cosas que no le corresponden. Lo que está haciendo Laclau, es plantear una conceptualización diferente, que permitiría explicar ciertos hechos que desde la lógica tradicional no se explican. ¿Qué hechos? Por ejemplo, todos los que se han disparado con el proceso de la revolución francesa. Todo lo que ocurre con los nuevos movimientos sociales que plantean reivindicaciones crecientes, intereses particulares que no pueden ser comprendidos desde la lógica clásica de la teoría política. Porque todo ese tipo de demandas, desde la teoría política clásica, son mediatizadas por los partidos políticos, los sindicatos. ¿Cómo se entiende lo que hacen los ecologistas o las feministas, etc.?

Luis: Es la extensión del movimiento democrático de la revolución francesa.

Profesor: Exactamente. Es la extensión de esta lógica de las equivalencias que se inventa en la revolución francesa. En la revolución francesa surge un imaginario distinto. En términos de Rorty, aparece un léxico nuevo que habla de igualdades. Que las relaciones entre los hombres son relaciones igualitarias. Y este léxico nuevo lleva a extender las relaciones igualitarias a todos los planos. En lo que antes se aceptaban como relaciones de subordinación naturales. Y dice, además, que la teoría marxista que trataba de explicar la contradicción en la sociedad (no sólo las diferencias), tampoco puede dar cuenta de estos nuevos conflictos, porque no son conflictos que se desprendan necesariamente de la base productiva de la sociedad. Son planteados por sujetos que no tienen ninguna raíz, ningún lugar establecido en la sociedad. Surgen además, a partir de la demanda que hacen, la demanda de igualdad. En esto, los planteos de Rorty y Laclau se asemejan, los sujetos no preexisten a las demandas, sino que son el resultado de esas mismas demandas. Son el resultado de esas luchas. Para poner un ejemplo, el ciudadano no existe en el antiguo régimen. Ahí hay reyes, nobles, campesinos. Ciudadanos no hay; se constituyen a partir de estas movilizaciones del pueblo que rompe el sistema de diferencias del antiguo régimen. La mujer no preexiste a las luchas que se disparan a partir de los movimientos feministas. No existen como iguales existen como subordinadas a otras relaciones. Son madres, esposas, no existen como sujeto igualitario. Sólo existen a partir de las luchas. No es que ya se tenga un lugar en la sociedad y la lucha sea aquello que nos lleva a que ese lugar sea reconocido, sino que ese lugar no existe, se constituye a partir de la lucha misma. A partir de la lucha se construye el escenario y también los sujetos que actúan en él. En esto, Laclau y Rancière tienen un planteo semejante. No hay que pensar en las discusiones que ustedes estaban haciendo, acerca de los sexos y demás, en ellas estaban presuponiendo cuál es la identidad de lo femenino y lo masculino, pero eso no está definido. Eso es el producto de las relaciones que establecemos.













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